08
oct
09

Éver.

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Llegó con polémica en un año ya de por sí polémico. Aterrizó en pleno terremoto. Quique había sido destituido. El sargento Koema quisó poner orden y le estalló una rebelión que ya no pudo controlar. La Copa llegó, pero el club casi descendió. No era momento para darle la alternativa a una joven promesa que había ganado prácticamente él sólo el mundial con Argentina.

La cesión al Atleti tampoco fue de lo más afortunado. ¿Al Atleti? Para eso, nos lo quedamos nosotros. Año desperdiciado. Y, por fin, volvió y se reencontró con su fútbol. Éver ha sido el mejor, junto a Villa, del arranque liguero. Es el cerebro del equipo. Marca el ritmo. Ayuda tener como compinches a Mata, Pablo, Silva o Villa. Pero el Valencia lo necesita. Baraja ya no es aquel que nos dió una Liga. Es un jugador castigado por el paso de los años. Un jugador destinado a dar minutos de refresco al titular. Y ese titular es Éver. Lástima que desde el banquillo no se sepa muy bien a qué jugar. Este Valencia es equipo Champions.

08
oct
09

El gat i la palmera.

Era sábado. El reloj marcaba las seis de la tarde. Tarde soleada con nubes. Estadio desangelado. Con esas, saltaban los once gladiadores al Ciutat de València. Allí estaban los Reina, Cendrós, Ballesteros, Pallardó, Iborra, Xisco, Rubén o Javi Guerra. Enfrente, el Murcia. Un equipo hecho a base de talón. Gente de caché para la división de plata. Natalio, Pere Martí, Albiol, Pereyra, Mejías, Bea, Óscar Sánchez y demás, alternado todo con jóvenes de la cantera de una gran proyección, caso Aquino o Kike.

El partido comenzó, y se vió al mejor Levante de los últimos años. Espectacular. Xisco hizo saltar a los cuatro que habían acudido al estadio con un cañonazo desde casi mitad de campo. Era el 1-0. Y el Levante aguantó el tirón. Tocaba y presionaba. Javi Guerra con un poco de fortuna hizo el 2-0. La cosa rodaba bien. Tan bien, que se pudo matar el partido con un mano a mano de Guerra con Elía del que salió victorioso Juantxo. Descanso.

¿Y luego? Déjà vu. Volvió el espíritu del día del Xerez. O el de los recientes Villarreal y Cádiz. La consigna de Luís García fue defender y defender. Posicionarse atrás y dejar menos espacios al rival. Mala elección. El Murcia con la calidad que se le presupone más la frescura del ‘Torito’ Aquino desmontó el tinglado en un abrir y cerrar de ojos. También colaboró la infantil expulsión de Pallardó. El caso es que te queda la sensación de que hay equipo para creérselo y luchar. Pero no así. Jugando de esta manera, jamás habrá problemas con la permanencia pero, difícilmente, el gat tornarà a pujar a la palmera.

05
set
09

Estrella fugaz.

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No recuerdo en qué momento ni con qué entrenador debutó Rubén De la Red con la camiseta blanca del Real Madrid. Me viene a la memoria una tijera desde el suelo, en sus primeros partidos, de ese chaval que ya despuntaba desde sus inicios.

Sin embargo, la calidad del nativo en el Madrid no sirve. No te haces un hueco en el primer equipo, salvo contadísimas excepciones. De la Red tuvo que emigrar, pero no lo hizo muy lejos. Se marchó a Getafe.

Allí gozó de los minutos con los que no había gozado anteriormente. Lauudrup, el entrenador por aquel entonces de los azulones, lo puso a jugar como fijo. En el mediocentro se hizo el dueño y señor. No era un destructor moderno, de esos que simplemente corren, la roban y se la dan al compañero más cercano. Él era distino, algo así como un Xabi Alonso o un Marcos Senna, sus compañeros en la triunfal Eurocopa.

De la Red poseía el don de la elegancia. La elegancia con el balón en los pies. Parecía que jugaba a otro ritmo. Su porte era inconfundible, siempre con la cabeza alta, memorizando cada espacio del terreno de juego, sabiendo dónde colocar la pelota. Si tuviera que describirlo con un sólo adjetivo, diría el de elegante.

Ese año logró cosas muy importantes. Fue uno de los protagonistas en la hazaña de la UEFA con el Geta. Estuvo en la final de Copa. En Liga agradó. Y en verano, se ganó el puesto en la selección para la Eurocopa, con la que saldría victorioso y aprovechando sus escasos minutos, pues marcó un gol. Todo ello en un simple año. Demostró lo que valía. Y el Madrid lo repescó. Llevaba camino de grande. Pero el corazón le dió un susto en Irún. Probablemente allí acabó la vida futbolística del madrileño. Ojalá que vuelva, pero prima más la salud. Más aún después de las tragedias de Puerta y Jarque. A Rubén el destino le dió una segunda oportunidad. Es hora de pasar página y abrir nuevos caminos. Es un chaval, 24 años. Con todo, De la Red perdura en la memoria del aficionado medio como un jugador exquisito y de buen trato con el balón. Lo mejor que salió de la cantera merengue en muchos años, que no es poco.

21
ago
09

Un atleta del siglo XXII.

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En 2008 se convirtió en el rey de las pistas con tan sólo 22 años. El joven y alegre jamaicano había destrozado el cronómetro en dos carreras que lo catapultaron hacia el estrellato.

En los 100 metros, el jamaicano se autoinvitó a la fiesta. Era una prueba, que por su cara a cara, parecía destinada a Tyson Gay o a Asafa Powell. No fue así. El jamaicano venció. No sólo eso, destrozó el crono bajando por primera vez de las siete décimas con un espectacular 9.69. Más que la marca en sí, que ya es, impactó ver la forma en que la consiguió, haciendo los últimos veinte metros al trote y aventajando en un mundo al resto de rivales.

No se acomodó. Pocos días después, llegaban los 200 metros. En esa prueba había una marca estratosférica que se mantenía desde Atlanta ‘96. Un tal Michael Johnson tenía 19.32. Pero llegó él. Paró el reloj en la bestialidad de 19.30. Se consagraba, pasaba a los anales de la historia.

Bolt, un hombre atípico para la velocidad por su enorme estatura, 1.95, era el rey de la velocidad. Como era de esperar, sus salidas eran lentas debido a su altura, pero ya en carrera su zancada era descomunal, imparable, imbatible.

Todos esperábamos con expectación la cita en Berlín ‘09. Unos mundiales que recordaban al, para muchos, mejor atleta de la historia, Jesse Owens. En tan gélida tierra, el afroamericano había vencido al mismísimo Adolf Hitler, había machacado a su mezquino ideal. Un negro pudo con un ario.

Era un escenario ideal por historia. Y llegó el 16 de Agosto de 2009, justo un año después de su hazaña en Pekín. Bolt me hizo saltar del sofá. No se podía dar crédito. El jamaicano daba la razón a aquellos que le tildaban de extraterrestre. Ese chaval despreocupado y bromista había conseguido una marca que venía de otra época. Venía de otro tiempo, del futuro, de un siglo XXII que aún queda muy lejano. Marcó 9.58. Un año antes había bajado por primera vez en la historia de 9.70. Ahora lo hacía de 9.60. Una animalada. En tan sólo un año había mejorado su marca, ya de por sí alienígena, en 11 centésimas. El pobre Tyson Gay, quién había hecho la carrera de su vida y la tercer mejor marca de la historia, 9.71, sólo superado por los dos ”marcones” de Bolt,  saboreó con desgana la plata. Había sido una final increíble a la que puso el broche Asafa Powell con su bronce.

No satisfecho, el jamaicano tenía ayer la oportunidad de vencer otra carrera. Lograr otro oro en los 200 metros. Ni los más entendidos esperaban un nuevo record del mundo. Sus 19.30 de Pekín, esos que habían tumbado a una marca de Michael Johnson que ya duraba 12 años en el tiempo, parecían inalcanzables. Además, contaba en su contra con la posibilidad de encontrarse sin motivación, pues no tenía a su vera al gran Tyson Gay. Corría contra sí mismo.

Una vez más, Bolt sacó la nave del tiempo y viajó hacia el futuro para volver con una marca, yo diría, insuperable. Había hecho la marcianidad de bajar de nuevo en 11 centésimas su anterior marca. La friolera de 19.19. Bolt se había convertido en el rey del atletismo, en un mito.

Ahora aún dura la resaca. Con el tiempo estos días madurarán y se mantendrán en la memoria con una nostalgia increíble, recordando a aquel chaval de origen jamaicano que corría como nadie. O puede que no. Puede que Bolt aún tenga más conejos en la chistera con los que deleitarnos. Yo lo considero lo más parecido a un extraterrestre, a un alienígena, a un marciano. Sus marcas así lo atestiguan. Sin embargo, parece humano. De carne y hueso. Corre como correrán los atletas dentro de cien años. Es un adelantado a su tiempo. ¿Volverá a sacar la máquina del tiempo? ¿Dónde está su techo?

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21
ago
09

“¿Eres Bolt?” por Segurola.

Los días 16 y 19 de Agosto de 2008, Usain Bolt, el atleta por excelencia de la historia, arrasaba en los Juegos Olímpicos de Pekín venciendo sendos oros en las pruebas del 100 y 200 metros respectivamente. Dos oros, dos récords mundiales. Era el rey de las olimpiadas, con permiso de Michael Phelps. Sin embargo, 13 días antes de todo aquello, el 3 de Agosto de 2008, Bolt era casi un anónimo. Segurola escribió en esa fecha sobre ello:

“Si todo es como parece, en dos semanas Usain Bolt será una celebridad mundial. Sólo tiene que ganar la final de 100 metros, trabajo complicado, pero no imposible. Por algo es el hombre más rápido de la historia. Una victoria transformará su vida: anunciará marcas deportivas, relojes caros y será la imagen de Jamaica, la isla que ha producido sprinters excepcionales, pero ninguno de ellos ha ganado la medalla de oro. Si todo es lo que parece, Bolt viajará en primera clase, le acompañarán abogados, agentes, fisioterapeutas y toda la corte que se adhiere a los grandes campeones. Sin embargo, Bolt era ayer un semidesconocido que mascaba chicle como una ametralladora, un pasajero de 21 años en el vuelo de Londres-Pekín que viajaba en una categoría intermedia, con evidentes dificultades para acomodar su 1,96 de estatura a las estrecheces de su asiento. Nadie le pidió un autógrafo. Una azafata se sorprendió cuando le dijeron que volaba con el hombre más rápido del planeta. “¿Sí, quién es? ¿Ese chico alto de ahí atrás?”.

Diez horas después, Bolt emergió entre los últimos del pasaje que abandonaron el avión. A la salida del finger esperaba un reducido número de periodistas de la televisión y agencias oficiales. Estaban nerviosos porque tenían que obtener imágenes de un famoso al que no conocían. Bolt había viajado con su entrenador Glenn Mills y cuatro acompañantes del equipo jamaicano. Algunos emergieron del avión antes que él. “¿Es él, es él?, ¿eres Bolt?”, preguntaban angustiados. Se lo preguntaban a cualquiera de los caribeños. El hombre más rápido del mundo les resultaba anónimo. Hace 20 años, cada paso de Ben Johnson antes, durante y después de los Juegos de Seúl, era una noticia en todos los rincones del planeta. Carl Lewis viajaba como si fuera Elvis Presley. Maurice Greene se hacía notar con el aparatoso entorno que había creado su gurú, John Smith. Y aquí estaba un chaval conectado a su mp3, con una gorra blanca y las mandíbulas de tiburón de terrorista de la dietética: no cesó de mascar chicles, caramelos y toda la gama de golosinas que le pusieron por delante. Cuando las cámaras empezaron a apuntarle, su actitud adquirió un tono ligeramente insolente. “Hey, soy una estrella, ¿no lo sabéis?”.

Se movía al ritmo de alguna música con un gesto más ingenuo que arrogante. Todavía no está acostumbrado a moverse empujado por la fama.

Hasta hace tres meses, Bolt era un prometedor atleta conocido por los más irredentos del atletismo. Sólo había corrido los 100 metros una vez en su vida. Todo ha cambiado en este periodo. Batió el récord del mundo (9,72 segundos) en Nueva York y ha bajado claramente de los diez segundos en todas las carreras que ha disputado. Es una figura del mundillo. Le falta conquistar Hollywood, es decir, los Juegos Olímpicos. Usain Bolt tendrá que medirse con su compatriota Asafa Powell y con el estadounidense Tyson Gay, más veteranos y tan rápidos como él. Las apuestas se inclinan por el joven jamaicano. En Londres se paga 8-5 por su victoria. Hay menos confianza en Gay, recientemente lesionado, y en el magnífico, pero quebradizo, Powell.

Bolt pasó los minuciosos trámites aduaneros con cierta ventaja sobre la inquieta delegación griega, cuyo avión llegó a Pekín a la misma hora. A él y sus compañeros, les esperaba un delegado jamaicano que logró agilizar el proceso.

Eran las siete de la mañana y los jóvenes voluntarios comprobaron por primera vez lo que les espera en las próximas jornadas. Se escucharon algunos gritos de impaciencia, un entrenador griego entró en combustión porque no aparecía su pasaporte ni su acreditación y todo se volvió un poco extraño: agitación en medio de un aeropuerto de dimensiones colosales, silencioso, perfecto. Parapetado con sus auriculares, Usain Bolt observó todo aquello con dos gestos. Primero, sonriente. Después, algo tenso. Las cámaras no dejaban de filmarle. Tendrá que acostumbrarse”.

16
ago
09

Llegó la hora.

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Ayer daba el pistoletazo de salida la Premier League, la mejor liga del mundo hoy por hoy. Y lo hizo con dos resultados, que sobre el papel, sorprenden.

Ahí están el 0-2 del Wigan de Roberto Martínez frente al Aston Villa, y el tremendo 1-6 de los gunners en casa del Everton de Moyes. Esta victoria no sorprende tanto por la victoria en sí, más bien por lo abultado de ella.

El Wigan entra claramente dentro del tercer grupeto que se ha formado en la Premier. Hay que dejar claro que hay como tres miniligas dentro de la liga general. Por un lado, los que luchan por no descender, entre ellos el Wigan, que son la gran mayoría. Luego hay un terceto que busca la sexta plaza, entrar en Europa. Ahí están Everton, Aston Villa y Tottenham, siempre buscando dar una sorpresa y poder colarse en puestos Champions. Y por último, los cinco candidatos a luchar por el título. Ahí entran tanto Manchester United como City, Arsenal, Liverpool o Chelsea. Analizándolos uno por uno, la balanza tampoco está tan equilibrada.

Al Arsenal, pese a su espectacular inicio de ayer, se le presupone irregular. ¿Por qué? Por su juventud. Ha perdido a Adebayor y Touré, dos piezas claves hasta ahora. Al marfileño lo sustituye el belga Vermaelen, un buen defensa que debería haber llegado para complementar más que para sustituir, por lo que al cambio, los gunners en defensa, su punto débil, se han quedado igual o peor que la temporada pasada. El mediocampo es muy completo. Fàbregas, Denilson y Song así lo atestiguan. Luego tienen un lujo, un superclase, Arshavin. Sus dos otras piezas de claqué, Nasri y Rosicky, se rompen con excesiva fragilidad. En ataque, han perdido mucho nivel. Han perdido a Adebayor. Mantienen al gran Van Persie. Bendter y Eduardo son la apuesta de Wenger, deberán dar un paso hacia adelante.

El Manchester United, el gran favorito para muchos, ha perdido nivel. Tanto que a mí no me parece el favorito al título. La baja de Cristiano Ronaldo afectará y mucho. También se resentirán por el adiós de Tévez. Ha llegado juventud. Ningún fichaje desorbitado. Owen aportará experiencia, y Valencia frescura. Berbatov tendrá que asumir más galones que la temporada pasada, al igual que Nani. Veremos como responden.

El City se ha reforzado de una manera brutal. Basta decir que en ataque cuentan con Robinho, Santa Cruz, Adebayor, Bellamy y Tévez. Un equipo bárbaro. El problema es que llevan muchos años de retraso respecto a los otros en lo que a conjuntar piezas se refiere. Son candidatos, pero no firmes.

Hay quien dice que el Liverpool será el gran fiasco de esta temporada. No le faltan motivos para así creerlo. Han perdido a una gran figura como es Xabi Alonso. Además Mascherano estaba como loco por salir este verano. El mediocentro ha sufrido un palo tremendo con la pérdida del donostiarra. Pero llega Aquilani, un gran jugador que parecía estancado en la Roma y al que Benítez seguro que es capaz de hacer explotar. Para mí el mediocampo no se resentirá en demasiá, Aquilania hará de Alonso y cumplirá. ¿El problema? El ataque. Ya lo era el año pasado y este año se repetirá la situación. Un equipo que aspira a ganar la Premier no puede tener como suplente de Torres a Ngog. No puede. Más sabiendo de la fragilidad del niño, o de Gerrard. Estarán ahí, no decepcionarán, pero no ganarán el título.

El Chelsea. Mi candidato. No ha perdido a nadie. Han llegado Zhirkov y Sturridge. Ha llegado Ancelotti. Tiene un equipo que intimida. Ballack, Lampard, Drogba, Zhirkov, Deco, Essien, Mikel, Malouda, Bosingwa, Joe Cole, Ashley Cole, Carvhalo, Terry, Cech o Ivanovic. Aún se rumorea que Abramovich se plantea el fichaje de una megaestrella tipo Kun Agüero. Frente a los mermados United y Liverpool, y los irregulares Arsenal o City, el Chelsea, todo un perro viejo, se llevará el gato al agua.

02
ago
09

Pretemporada.

Poco a poco va cogiendo forma el proyecto. Parece que ya no habrá ninguna cara nueva más. Sí que habrá, en cambio, salidas. Sea como sea, por el momento, lo que hemos visto no ha disgustado. Y eso que los internacionales aún no se han vestido de corto.

En la portería, la llegada de Moyà le da un plus a ese puesto. Es cierto que con César Sánchez y Renán la cosa ya parecía bien resuelta y cubierta. No era un puesto prioritario donde dejarse los pocos millones de los que se disponían. Sin embargo, fue aquí donde se hizo el esfuerzo. Cinco millones por el mallorquín y Renán cedido para que se foguee al Xerez. Es un puesto muy bien cubierto. César es un veterano, pero muy seguro. Moyà debe consagrarse y demostrar su valía. En pocas palabras, debe progresar y hacerse mejor. No nos vale el Moyà de Mallorca, aquél que cantaba de vez en cuando.

La defensa, por el momento, tampoco ha disgustado. La salida de Albiol fue un contratiempo para la zaga. Era el hombre con más galones en esa línea. Ahora se ha marchado. Sin embargo, han llegado dos valencianos más para suplirlo: David Navarro y Dealbert. Los dos, junto con Maduro, Marchena y Alexis, dan suficientes garantías a la defensa. Hay nivel.

En los laterales la cosa cambia. El flanco derecho, parece el más débil. La no salida de Miguel ha sido uno de los varapalos más fuertes del verano. Es un tío cuyo ciclo ya terminó hace tiempo. Un arrastrado, en pocas palabras. Este año, al menos, tendrá competencia. Un trabajador incansable como Bruno que apunta a la titularidad. En el flanco izquierdo, hay un mar de incógnitas. Con tres hombres para ese puesto, uno debe marchar. Del Horno no será el elegido. Más que nada porque no se le encuentra salida. Mathieu acaba de llegar. Todas las papeletas las tiene Carleto, quién además está bastante verde. Una cesión le vendría bien. Con el vasco y el francés, veremos hasta donde llegamos.

El medio del campo ha sido la asignatura pendiente en las últimas temporadas. El período glorioso de Albelda-Baraja ya hace tiempo que dejó de ser glorioso. Pese a ello, ambos se mantienen una temporada más. Gran error. No hay un destructor que compita con Albelda. Marchena y Maduro podrían jugar en esa posición. Para el puesto de creador, sí que hay más competencia. Un desgastado Baraja, y dos hombres que deben consagrarse: Fernandes y Banega. A Fernandes yo le veo como una especie de Xabi Alonso, jugando en el puesto de Albelda, dando ese equilibrio entre lo defensivo y lo ofensivo. Como jugador ofensivo puro, debería jugar Banega. Los 5 millones de Moyà deberían haber estado destinados a esta zona. Comprar a un hombre que le luchará el puesto a Ever. ¿El ideal? Por precio y calidad yo diría que Apoño, un figura.

Los extremos lo de siempre. Mata y Pablo con juventud, ganas y calidad. Vicente y Joaquín con mucha verborrea fuera del campo, y poca salsa dentro de él. Ambos deberían haber ido fuera. Ya sacan la cabeza posibles sustitutos como Jordi Alba.

La delantera está cubierta de manera brillante. Tenemos a uno de los mejores killers del mundo, David Villa. Todo un seguro. Luego, a uno de los mejores enganches del mundo, David Silva. ¿Para acompañar? Zigic. Un gigantón coordinado que es un auténtico estorbo para las defensas contrarias. También un seguro de gol. Luego andan por ahí Míchel y Miku. Ambos verdes. Una cesión no les vendría tampoco mal, sobre todo en el caso del de Burjassot.

Mi plantilla:

PO: Moyà, César Sánchez.

LD: Bruno, Miguel.

LI: Mathieu, Del Horno.

CT: Marchena, Alexis, D.Navarro, Maduro, Dealbert.

MCD: Fernandes, Albelda.

MCO: Banega, Baraja (o Apoño).

MD: Pablo, Joaquín.

MI: Mata, Alba, Vicente.

MP: Silva, Míchel.

DC: Villa, Zigic.

02
ago
09

No Totti, no party.

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A comienzos de siglo se consagraba una auténtica estrella en el país de la bota, Italia. Su nombre Francesco. Un chaval un tanto vulgar e impresentable en su forma de ser, pero un auténtico poeta cuando se ponía a jugar a calcio. Totti, ya desde su juventud, juró lealtad a su equipo de toda la vida, la Roma.

Para los amantes del fútbol y de los grandes futbolistas, fue una lástima esta promesa. Era una promesa que le impedía jugar en uno de los grandes de Europa, le arrebataba la oportunidad de alcanzar balones de oro y orejonas. Ese chaval fanfarrón había hecho oídos sordos a su cabeza, siguió los dictados de su corazón.

Su momento de máxima gloria fue cuando alcanzó en 2001 el título de liga con su equipo. Ese Scudetto tenía un sabor especial. Muchos años después, la ciudad de Roma disfrutaba de la gloria de ser campeones. Con él en el terreno de juego, hemos visto crecer a la Roma. Que duda cabe que les ha faltado rematar la faena. En Europa, su asignatura pendiente, siempre parecieron ir de tapados, pero nunca se destaparon. Los cuartos de final fueron su cruz. En Italia, aparte del campeonato del 01 no hubo más fortuna a pesar del estético juego desarrollado tanto por Capello (sí, jugaba bonito y todo) como por Spalleti.

Ahora, Totti ya no es el de antes. Y eso la Roma lo ha notado. Para la temporada próxima no estarán presentes en la Champions. Mal síntoma para un equipo habitual en las últimas ediciones. Las lesiones lo han roto, lo han ido minando poco a poco. El día del Arsenal fue un ejemplo contundente de ello, un capitano que no podía más que cojear en el partido más importante de la temporada. A pesar de ello, a Totti le han renovado por cinco temporada más. Tiene 33, jugará hasta los 38. Para un tío tan cascado en lo físico como él, la cosa sorprende. Además, en una economía limitada como la de la Roma, hacer un esfuerzo por un jugador tan pasado de vueltas, parece un esfuerzo un tanto alocado. Para mí, no. Totti es Totti.  

27
jul
09

Tour 2010.

10. Contador: Ganador del Tour. El justo vencedor. Tampoco tuvo que esforzarse mucho para conseguirlo, lo que demuestra que hoy por hoy es el mejor del pelotón. En carrera, sólo Andy pareció inquietarle mínimamente en la montaña.

9. Armstrong: Espectacular. Después de tres años retirado y 38 años sobre la espalda, el tejano volvió y cumplió. Su ambición le hacía ansiar el primer puesto, luchar por volver a ser aquel Iron Man. Ya no es el de entonces, pero tiene mucho mérito lo hecho. Tercero, además dió vidilla las dos primeras semanas, algo de salsa para un Tour muy soso.

8. Andy Schleck (y hermano): Era el tercero en discordia. Comandaba el otro gran bloque del pelotón, el Saxo Bank. El año pasado un grandísimo Sastre le pasó por encima. Este año ha sido Contador, el único capaz de vencerle en la montaña al luxemburgués. El mérito, ser quién más cerca ha estado del madrileño, y haber cumplido con las expectativas logrando un segundo puesto por encima de Armstrong, Sastre, Menchov, Evans, etcétera.

7. Hushovd, Pellizotti y Cavendish. El del norte ha sido el más regular. Venció su etapa y luego le hizo sombra en todos los sprints al británico. Como prueba de su regularidad, la escapada en solitario en etapa de montaña. El italiano ha dado vida al tour. Combativo e incansable. No tuvo rival en la lucha por el maillot a lunares rojos, le falló la suerte en la búsqueda de esa victoria de etapa. Por falta de intentos no fue. El británico ha sido un tirano al sprint. El hombre más rápido. Ya lo fue el año pasado, y este ha repetido pero a lo grande. Sólo Hushovd le quitó la gloria en una etapa. El resto, Ballan, Freire, Bennati, Boonen y demás nada pudieron hacer.

6. Wiggins. Un cuarto puesto en el tour sabe a poco después de su exhibición. Venía de la pista y nadie daba un duro por él en la montaña. Sin embargo, aguantó. Quizás fue demasiado exigente para él la parte final de la carrera. Aún así, chapeau.

5. Euskaltel. El equipo combativo por excelencia. Se les resistía la victoria de etapa. Es más, antes de este tour sólo habían conseguido dos en toda su historia, la de Laiseka y la de Mayo. Este año venían con Mikel Astarloza y un puñado de guerreros para buscar la gloria. La consiguió Mikel. Hizo bueno el dicho de “quién la sigue la consigue”. La decepción, quizás la falta de protagonismo de Igor Antón, esperaba algo más de él en la montaña.

4. Sastre: Un tour muy poco afortunado para el abulense. Después de saborear la gloria, con todo merecimiento, el año pasado, este año se ha ido con un sabor de boca bien distinto. Pasó desapercibido buena parte de la carrera, por no decir toda. No se le vió a excepción de un pequeño ataque en los Alpes. No hubo nada más de él. A todos los que nos gusta Sastre, nos hemos llevado un gran fiasco. Quizás sus buenos tiempos para disputar la general hayan pasado.

3. Menchov y Evans. Lamentable. No parecían buenos corredores. Tipos del montón. Son líderes de equipo, tienen un sueldo acorde a dicho rango, y luego van a Francia a pasearse. Puede que no les respondieran las piernas, pero rozaron la mediocridad en muchos momentos. Se esperaba mucho más de ellos. Menchov tiene dos Vueltas y un Giro en su palmarés. El australiano llevaba dos segundos puestos consecutivos aquí. Mala imagen.

2. La organización del Tour. Lamentable. Echó por la borda Pirineos. Se lo jugó todo a una carta, el Mont Ventoux. Y bien, la etapa del viento fue muy buena, pero ¿realmente mereció la pena? ¿Dónde quedan aquellas etapas en las que se subían dos y tres puertos de especial con final en alto?

1. Dopaje. Aún no hay nada confirmado, pero como el ciclismo está como está, caso Di Luca reciente, seguro que a algún tramposo cogerán. Para ése va la peor participación del tour.

24
jul
09

Lo odioso de las comparaciones.

Comparar a Contador con Armstrong es odioso, como se suele decir. Alberto es un grande la bicicleta. El más grande hoy por hoy. En su palmarés, y por méritos propios, ya posee un Giro, una Vuelta y un más que posible Tour ‘10. También tiene otro tour, pero aquel es otra historia. Nunca se sabe qué podría pasar, pero creo que si no hubiesen sacado a punta de pistola a Rasmussen del Tour, lo hubiese vencido. Sea como sea, sobre sus espaldas ya tiene 4 grandes vueltas. A tres de Armstrong e Induráin. Dos de los más grandes. Todo ello pese a su juventud.

Contador ha sido un precoz. Ha hecho cosas que nadie había hecho a su edad. Ha visto pasar de cerca a la muerte. Se ha recuperado. Se ha visto envuelto en asuntos de dopaje por sus vínculos con Liberty y Manolo Sáiz. Lo ha superado. Luego han vuelto más casos de dopaje, sobre Astana, que lo han apartado del Tour. También se ha recuperado. Es decir, le ha pasado de todo ya. Además, este año ha tenido que luchar contra viento y marea, dentro del propio equipo más que contra el pelotón, para vencer este Tour. Sin calidad, sin ser un grande, todo ello no se hubiese conseguido.

Armstrong es mucho Armstrong. Se podrá decir de él que es un tirano sin escrúpulos. Lo fue cuando atacó para evitar la fuga de un plebeyo como Simeoni, quién había acusado al médico de Lance, Ferrari, de estar envuelto en asuntos de dopaje. Lo fue cuando no se hablaba con el pelotón, imponiendo un miedo hacia su figura colosal. Lo fue cuando en su equipo lo controló todo. Lo fue cuando apartaba del pelotón a base de talonario y uniéndolos a su equipo a todos aquellos que se permitieran el lujo de toserle en la cara, caso Roberto Heras. Lo ha sido este año con la disputa interna de Contador. Por todo ello siempre me cayó mejor el eterno segundón, Ullrich.

Nadie duda del palmarés del tejano. Siete tours consecutivos. Habiendo hecho frente a una enfermedad dura como es el cáncer. Subía de manera espectacular. En la contrarreloj dominaba. Y en el llano nunca lo pillaban en ninguna caída ni emboscada. Era perfecto, por eso consiguió siete tours. Pero su hora ya pasó. Este año ha tratado de ser el de antes, de recuperar la gloria olvidada. No recordó que corría en el mismo frente de Contador, el mejor hoy por hoy. Aquél lo ha aniquilado. Pese a todo, con su alta edad y sus años de retiro, es tercero. Es posible que esté en París. Ha hecho un Tour formidable.

Y la prensa, qué decir de ella. Han vuelto a cerrar filas en torno al español bendito, Contador. Ese al que harán que medio país le tenga tirria. Por lo irritante de su defensa. Que si Contador tuvo razón en el ataque que descolgo a Kloden. Que si Bruyneel. Que si Armstrong. Que si. Que si…

Bruyneel y Armstrong es un amor eterno. Quién dudará de ello pecaba de ignorante. El propio Contador, pese a su grandeza, lo sabía. El tejano tiene muchos galones, ganados con su sudor. Posiblemente es mejor que Contador. Por eso, pese a lo desigualado del duelo, hoy por hoy, lo mejor hubiese sido la marcha de Contador a otro equipo. Un tú a tú como enemigos públicos, reconocido. No un zafarrancho de combate en la sombra. Por todo lo que conlleva. Especialmente, por la pedantería e impostura de la prensa.