We are the champions.

Las principales ligas europeas ya han adjudicado su torneo. En algunos casos se lo llevo el mejor postor, en otros, no tantos. Comenzamos con el análisis:

Liga Española

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Justicia. La lírica futbolística que nos ha brindado el F.C. Barcelona a lo largo de cada domingo de esta temporada no merecía menos. Echando la vista atrás, cuando comenzó la temporada no se esperaba ni mucho menos esta situación. Guardiola, el Mesías, era un novato que cogía un equipo totalmente destrozado y desfigurado. Con el mismo bloque principal que la temporada anterior, Pep batió records. Le otorgó la responsabilidad a la gente del club, con espíritu y filosofía blaugrana, cruyffista. Iniesta, Xavi y Messi tomaron el mando. Puyol y Valdés les secundaron desde la experiencia. Piqué y Busquets emergieron como nuevos valores de la Masía. Los foráneos (Eto’o, Henry, Alves, Toure, Keita, Abidal) aportaron el resto. No tuvieron rival, a pesar de que los números le daban legitimidad al Real Madrid. Victoria clara y contundente.

Scudetto

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La devaluación del calcio sigue su curso. El fútbol italiano, potencia mundial durante los 90 y principios de siglo XXI, está en caída libre. Estadios viejos, sucios y semivacíos, fuga de estrellas a otras ligas, pobre seguimiento televisivo, sequedad en los céspedes para no favorecer el juego vistoso y un emprobecimiento constante de los clubes. Atrás queda aquel Scudetto disputado por clubs como Milan, Inter, Parma, Lazio, Fiorentina, Juventus, Sampdoria, Roma y alguno más que se apuntaba al bombardeo. Ahora, de inicio, se sabía que la lega acabaría en manos de Juve, Milan o Inter. Milan y Juventus siguen envejecidos, sin reaccionar. El Inter quería conquistar Europa, prueba de ello la contratación de Mourinho. No llegó a eso ni mucho menos. La ambición se convirtió en pesadilla. Una vez más, cayeron en octavos. Pero Mou e Ibrahimovic juntamente con un bloque defensivo fuerte le bastó al Internazionale para llevarse un título cada vez más mediocre.

Ligue  1

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Fue la última en decidirse. El OM se empeñó en darle emoción hasta el final, pero el Girondins de Blanc no perdonó. Pasará a la historia por ser el equipo que tumbó al hegemónico OL. El Guardiola francés, Laurent Blanc, ha conseguido una hazaña que ni mucho menos se veía venir allá por Septiembre.

Gourcuff, Chamakh y Cavenaghi han conjuntado un ataque explosivo. El resto, saber hacer táctico de Blanc. Un digno papel en Champions junto al triunfo en la Copa de la Liga y en la Ligue 1 dejan el sello de sobresaliente en el expediente del conjunto de Burdeos.

Bundesliga

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No hubo sorpresa en la última jornada. Al Wolfsburgo le bastaba el empate para ser campeón. No se conformo, 5-1 al Bremen. Campeones en una Bundesliga muy reñida. Hubo muchos equipos en la terna (Hoffenheim, Bayern, Hamburgo, Hertha, Leverkusen, Stuttgart y Wolfsburgo) y al final se lo llevó uno de los “novatos”. Primera Bundesliga en su palmarés.

El gran favorito, Bayern, con Ribery, Toni, Klose y demás no fue capaz de arrebatar el título, de dominar la competición. A partir de ahí, cualquier cosa podía pasar. Y pasó que un equipo ordenado, sin grandes virtudes ni defectos, con un ataque demoledor (Dzeko y Grafite) se llevó el título.

Premier League

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Hoy por hoy, nadie cuestiona cuál es la mejor liga del mundo. La NBA del fútbol. A los ingleses les costó volver a ese nivel, prueba de ello la mediocridad de los 90 ingleses, sin embargo, comenzaron con las pilas bien cargadas el nuevo siglo. Ahora mismo, si no hubiese sido por la magia del Barça y el cruce de destino entre los reds de Merseysade y los blues de Londres, los cuatro semifinalistas de la Champions League, hubiesen sido ingleses: Chelsea, Liverpool, Arsenal y Manchester United. Junto a estas cuatro máquinas de jugar a fútbol, si uno mira a la tabla media de la Premier, encuentra grandes potencias económicas como Manchester City o Tottenham. O equipos apañados como Everton, Portsmouth. Prueba del nivel es cómo juegan con fuego grandes como Newcastle o Middlesbrough.

La liga comenzó con posibilidades repartidas entre los tres más potentes: Liverpool, Manchester United y Chelsea. Benítez había puesto toda la carne en el asador esta temporada en busca de la Premier. Gerrard, Torres, Xabi Alonso, Mascherano y etcétera la ansiaban. Fueron líderes durante muchas jornadas, pero la irregularidad les condenó. En el otro lado, el Chelsea buscaba un nuevo asalto de la mano de Scolari. La cosa, se vió rápido, no funcionó. Pero llegó el salvador, Guus Hiddink. Con él desde principio de campaña, no hubiese sido descartable que hubiese conseguido el título. Hizo tarde. Por último, esta el imperialista Alex Ferguson y su Manchester United. La máquina de ganar que han construido no puede hacer otra cosa que no sea vencer títulos. Tras unos años de sequía por el cambio de ciclo, ahora vuelven a ganar. Con un ataque descomunal (Ronaldo, Rooney, Tévez, Berbatov), un medio de campo correcto (Fletcher, Carrick, Scholes, Giggs, Hargreaves, Ji Sung) y una defensa potentísima (Ferdinand, Vidic, Evra, Van der Sar), no era difícil hacerse con el título, incluso teniendo en cuenta el contexto, los rivales. El pragmatismo de Ferguson dió sus frutos.

Liga Portuguesa

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Hay que reconocer, excepción aparte, que el título portugués se sabe desde el inicio más o menos a dónde va a ir a parar. Generalmente, cae del lado del Oporto. Este año no ha sido menos. Un equipo muy competitivo. Un club como modelo de gestión a seguir. Cada cierto tiempo, les desvalijan el equipo. Pero siempre crean otro muy competitivo. La clave, el conocimiento del mercado sudamericano que posee el Oporto.

Sus rivales, Sporting de Lisboa y Benfica, tampoco le intimidaron en exceso. La ambición del Benfica con la contratación de Quique Flores y jugadores de renombre (Aimar o Reyes) quedo en nada. Desastre de temporada. El Sporting de Paulo Bento no acabó de explotar todos sus recursos, sobre todo el de Miguel Veloso. Su contundente derrota en Europa frente al Bayern fue un ejemplo contundente de que andaba un paso atrás del Oporto.

Eredivisie

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Sorpresa. Una revolución de los modestos estalló en Holanda. El AZ Alkmaar de Van Gaal conseguía el título. Tampoco es de extrañar teniendo en cuenta los antecedentes, dejando en el olvido la nefasta campaña anterior, cuando hace dos temporadas lo tenía todo a favor para proclamarse campeón y no lo consiguió. Sin embargo, el nombre de Van Gaal es un nombre asociado a resultados positivos. Formó un bloque muy competitivo que en parte nutre a la selección holandesa, y en parte acabará reforzando a los grandes de Europa.

La segunda sorpresa fue la del Twente. Subcampeón. El año pasado ya consiguieron también entrar en la Champions, pero este año suponía desbancar al Ajax de Van Basten, al PSV y al Feyenoord, los tres grandes. McClaren y sus chicos, a la cabeza el veterano Perez, lo consiguieron. Difícil repetir una Eredivisie como la de este año.

 

Alegría en Burdeos, derrumbe en Nantes.

Un gol de Gouffran en Caen certificaba la caída del imperio del OL. Tras siete tiítulos consecutivos (2002-2008), el Lyon de Puel se rinde esta temporada, en teoría, la temporada que debiera ser más ambiciosa (Ligue 1 y Champions), frente al Girondins de Laurent Blanc.

Este título, aparte del derrumbe del Lyon, no se logra entender sin la llegada de Blanc al banquillo. Tras su llegada la temporada anterior sin experiencia alguna como técnico en ningún otro equipo, Blanc tomó las riendas y le sacó jugo al Girondins metiéndolo en Champions.

Esta temporada, debía ser la de su confirmación. Quizás no mediante el título liguero, que lo alza ya hacia la excelencia. El Pep francés. Construyó un equipo que ni juega al ataque ni defiende extremadamente, simplemente combina, varía en función del partido, y le sale bien.

Hay que contar también con la llegada del chaval del Milán, Gourcuff. Un pago de 15 millones de euros le dejarán una buena temporada en Burdeos. El nombrado mejor jugador de la liga francesa, les ha dado ese plus de calidad y ese líder que necesitaban. Él encontró arriba a sus dos socios, Chamakh y Cavenaghi, para poder torpedear las porterías contrarias con mayor facilidad. El trío atacante ha sido una de las claves del título.

La otra cara de la alegría, la de la tristeza, se la llevó el Nantes. Todo un histórico que sigue tambaleándose sin encontrar un rumbo que le oriente. De nada le sirven los ocho títulos ligueros que posee en la actualidad, ni el recuerdo de aquel Nantes glorioso de los 90 formado por Karembeu, Makélélé, Quédec, Pedros, N’Doram y Loko  que se quedó con la miel en los labios en aquellas semifinales de Champions del 96  frente a la postre victoriosa Juventus.

Fueron el último equipo en vencer una Ligue 1 antes de la hegemonía del Lyon. Son el segundo equipo, junto con el OM, más laureado de Francia (tras el Saint-Étienne con el que se jugaban el descenso). Poseían el record de temporadas consecutivas en primera división (44) justo antes de consumar el descenso en la 2007. Eran el ejemplo a seguir en la formación de las categorías inferiores. Tras una temporada en el infierno, la anterior, retornaron a la Ligue 1 con más pena que gloria. Toca levantarse y echar a andar. Son un histórico que no está en el sitio que le corresponde.

Imperi blaugrana.

Comenzaba el partido con claros indicios de incomodidad en el conjunto de Pep. El Manchester, tan pragmatico él, había cambiado de idea para la final. Ferguson quiso demostrar que esta final era una lucha de gigantes, un duelo entre dos potencias. Quiso olvidar el pragmatismo habitual y salió con todo arriba, jugando de tú a tú al Barça.

La cosa le salió bien durante los primeros minutos. Ronaldo se acercaba con peligro al área del Barça y Pep y sus jugadores no encontraban la receta para evadir esa presión de los reds.

Con esas llegó un golazo de Eto’o, en el primer disparo entre los tres palos. Las finales se deciden así. Cuando menos lo mereces, menos lo esperas, llega tu oportunidad. Y ya se sabe que cuando el Barça se adelanta, es muy difícil tratar de remontarle, pese a que enfrente estuviera un todopoderoso Manchester United.

Ferguson lo resumió así en rueda de prensa “quizás esta montaña fue demasiado alta para escalarla después del primer gol”.  Exacto. Es una montaña muy alta porque el Barça juega al ataque, pero no un ataque para quedar 4-3. No. El Barça juega al ataque y sabe defender muy bien, tiene una táctica muy completa. Es difícil ver un 4-3 con el Barça de por medio. Pero no extraña ver un 4-0, un 5-1, un 2-6- El Barça, no nos equivoquemos, no sólo ataca, también defiende, es decir, es la perfección hecha equipo de fútbol.

El partido desde ese gol inicial, fue brillante por parte del Barça. Hay quién discute la genial final de los culés. Yo no. No le achaco el mal partido de ayer al United. Al contrario. Fue el Barça quien le robo la posesión, quién dejo desconectado a los reds. Se encontraron ante una situación que jamás habían vivido esta temporada, ni en Europa ni en la Premier. Les robaron la posesión y no pudieron hacer su fútbol, no sabían que hacer cuandos les caía el balón a los pies.

El Barça en los inicios de la segunda mitad los devoró. No materializó ningún gol, pero el arranque fue sensacional. El United pareció espabilar, pero volvió a golpear y de qué manera el Barça, con golazo al puro estilo Zigic de Messi. Final sentenciada.

El United no sacó su casta habitual. El Barça los había humillado. Si no reaccionaron fue porque psicológicamente habían perdido una batalla muy dura, una batalla que creían ganada. A partir de ahí sólo se vió a un United excesivamente agresivo, con entradas fuera de lugar y dando indicios de desesperación, de no encajar la derrota (Ronaldo, Scholes y Vidic).

El Barça había conseguido la hazaña. Esa que no había en el palmarés de ningún equipo nacional. Tres de tres. Copa, Liga y Champions. 4-1 al Athletic en la final de Copa, un 2-6 al Madrid en la “final” de la Liga, y ahora un 2-0 a una de las potencias europeas en la final, no olvidemos, de la Champions League. Temporada para la historia. Algunos lo califican como el mejor equipo de la historia. Pudiera ser. Ahora toca empezar de cero, no ahogarse en la ola de éxito y volver al trabajo y a la humildad característica de los blaugranas, no repetir errores pasados de la era Rijkaard. En definitiva, marcar un ciclo, una época del Imperi Blaugrana.

Grazie per tutto, Paolo.

Hace tiempo, mucho tiempo, allá por 1985 debutaba en la primera división italiana un joven milanés de nombre Paolo Maldini. Era un hombre elegante, tanto fuera como dentro del campo. Su sutileza dominaba la defensa del AC Milan. Llevaba en la sangre el don del fútbol, hijo de Cesare Maldini, y el corazón teñido de rossonero, su club de toda la vida al que le juró fidelidad eterna.

Ayer, ese hombre silencioso, callado, ese a quien no le gustaban los focos ni las cámaras, dijo adiós. Lo hizo con un San Siro rendido a sus pies. No era para menos.  Sus 25 años entregando su alma por la camiseta rossonera no merecían menos. Atrás, en su haber, deja ni más ni menos que 5 Copas de Europa, 7 Scudettos, 5 Supercopas de Europa, 2 Copas intercontinentales y un Mundial de clubes. A nivel de selección, el eterno capitano no ha conseguido ningún título, pero sí fue capaz de jugar 4 mundiales consecutivos. Ha dicho adiós un grande. Un mito viviente.

Adiós a Newcastle y Middlesbrough.

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La premier league ha sorprendido en su final de liga. Era difícil, tal como venían dadas las situaciones, que dos históricos como Middlesbrough y Newcastle se salvaran de arder en los infiernos de la segunda división inglesa. Pero, al menos, si que se confiaba en que uno de los dos lograra la permanencia.

Sin embargo, no fue así. Ninguno hizo los deberes. Ambos pincharon y al Hull le bastó un empate para sellar la permanencia. Tanto Hull como Stoke City, candidatos firmes al descenso, lograron la permanencia. Alguien tenía que pagar los platos rotos, y en esas aparecieron los dos ilustres.

El Newcastle comenzaba con un proyecto ambicioso, con nombres como para aspirar a jugar la UEFA. Owen, Martins, Jonás Gutierrez, Coloccini, Barton, Alan Smith, José Enrique, Duff, Geremi, etcétera. Ni mucho menos se esperaba un descenso allá por el mes de septiembre de este equipo.

Pero cayeron en la dinámica negativa. Se vieron ahí abajo, y ni la llegada de un histórico como Shearer a la banqueta sirvió de revulsivo. Ha recordado al descenso del Zaragoza de la temporada pasada. Equipos para hacer mucho más que acaban encallándose y no consiguen salir del pozo.

Por su parte, el Middlesbrough contaba con menos nombres en su plantilla, pero con un aval que era la final de la UEFA disputada en recientes fechas. El puñal Downing, Aliadiere, Pogatetz, Tuncay o Huth conformaban un equipo sin grandes pretensiones pero dispuesto a disputar una competente premier. Sin embargo, también se hundieron. Una vez entraron en zona de descenso, ya no lograron salir.

Ambos caen al infierno inglés. Un infierno con históricos como Leeds United, anclado en el verdadero pozo, o Nottingham Forest como máximos exponentes del declive de grandes equipos. Ambos deberán luchar por volver al lugar que merecen.

Sobre Albelda (Réplica a Segurola).

Argumenta que David Albelda es un jugador sobrevalorado. Parece olvidar la infinidad de balones que roba limpiamente al contrario, que siempre ha sido el más entregado a la causa, que siempre ha guardado (mejor que nadie) la posición de los compañeros que subían hacia arriba, y que fue el eje central de un equipo que hizo historia, de un equipo que estuvo a las puertas del cielo en Milán en el 2001, que se glorificó con dos ligas nacionales y que se permitió el lujo de diplomarse en Europa con la conquista de la UEFA. Todo eso, no se hubiera conseguido sin la presencia de Albelda, un líder en los conceptos anteriormente dichos. Otros como Baraja, Vicente, Mendieta o Aimar se llevaban las portadas de los periódicos que seguían al éxito. Él no. Su particular portada era saltar al terreno de juego y hacer jugar a su equipo. Sí, hacer jugar. No conducía la pelota, no metía goles, pero su presencia imponía y atemorizaba al rival, era imprescindible como el que más para conseguir la victoria. Era el eje que hacía rodar al resto del sistema. La pieza imprescindible. Aquel al que nadie quería relevar porque sabía que no podía a estar a su altura en el ejercicio de sus labores colectivas. Era el líder, es cierto que uno de los líderes más pobres técnicamente de la historia, pero no por ello, como usted piensa, este dato le quita valor a su grandeza, sino todo lo contrario. El fue grande en lo que le atañía, fue un general en la retaguardia cuando su equipo atacaba, y el mejor soldado de infantería cuando su equipo defendía. De hecho, si nos ceñimos al mediocentro defensivo puro del fútbol moderno me atrevería a decir que Albelda no ha sido inferior a ninguno de sus contemporáneos, rallando al mismo nivel de jugadores como Gattuso o Makelele, y siendo, sin duda alguna, el mejor centrocampista defensivo que ha dado en los últimos años la cantera nacional.

(25/01/2009 23:18) No estoy de acuerdo con su punto de vista, pero aprecio extraordinariamente su razonamiento. Ya he comentado varias veces cuál es mi opinión sobre Albelda como jugador. Un buen jugador, sin duda, pero con muchos menos méritos de los que usted le atribuye. Muchas gracias, en todo caso.

La última Uefa.

Se esperaba un partido emocionante, vibrante y con alegría. Ambos equipos garantizaban goles, eran sinónimo de no dejar la portería a cero.

Sin embargo, la realidad fue otra. El partido, sobre todo por parte del Bremen, decepcionó. Puede achacarse ese estilo amarrategui a la ausencia del gran valuarte Diego. Pero, no sirve como excusa. Schaaf y su Werder tienen otra idea de lo que es el fútbol. Entre ceja y ceja sólo piensan en la portería contraria, en hacer goles. Ayer jugaron contra natura, echando por tierra su filosofía.

Es justo decir que en el mejor momento de juego del Werder, cuando estaba proponiendo, encajó un gol. Un error defensivo, otro más, condenó a Wiese gracias a la gran definición de Luiz Adriano.

Luego, vendría la magia de los ucranianos. El Shakthar Donetsk, bautizado como el Samba Donetsk, puso el juego y el toque. Salió con un planteamiento muy ofensivo, dejando toda la responsabilidad del medio campo a un contundente Lewandowski, el mejor del partido junto a Ilsinho y Srna. Arriba estaba Jadson de enganche, William e Ilsinho en bandas, Luiz Adriano de delantero y Fernandinho de mediocentro ofensivo. Había magia brasileña… y croata. Srna fue un puñal. Sus subidas destrozaron el flanco izquierdo del Werder, Boenisch sufrió de lo lindo.

El Bremen se metió en el partido gracias a un craso error de Pyatov, pero de nada le valió. El Shakthar propusó, tampoco deslumbró, simplemente se cebó por el lado izquierdo del Bremen. Ilsinho y Srna montaron un festival por ese lado, y ahí vino el segundo de Jadson, a pase de Srna. La prórroga, contra pronóstico, finiquitó el partido en favor del Shakhtar.

Schaaf salió cabizbajo, tocado. Sabía que no habían hecho su fútbol, no había muerto con sus ideales. En el otro lado, Srna irradiaba alegría y jolgorio. El Samba Donetsk había hecho historia, había logrado la última Uefa.