Lo odioso de las comparaciones.

Comparar a Contador con Armstrong es odioso, como se suele decir. Alberto es un grande la bicicleta. El más grande hoy por hoy. En su palmarés, y por méritos propios, ya posee un Giro, una Vuelta y un más que posible Tour ’10. También tiene otro tour, pero aquel es otra historia. Nunca se sabe qué podría pasar, pero creo que si no hubiesen sacado a punta de pistola a Rasmussen del Tour, lo hubiese vencido. Sea como sea, sobre sus espaldas ya tiene 4 grandes vueltas. A tres de Armstrong e Induráin. Dos de los más grandes. Todo ello pese a su juventud.

Contador ha sido un precoz. Ha hecho cosas que nadie había hecho a su edad. Ha visto pasar de cerca a la muerte. Se ha recuperado. Se ha visto envuelto en asuntos de dopaje por sus vínculos con Liberty y Manolo Sáiz. Lo ha superado. Luego han vuelto más casos de dopaje, sobre Astana, que lo han apartado del Tour. También se ha recuperado. Es decir, le ha pasado de todo ya. Además, este año ha tenido que luchar contra viento y marea, dentro del propio equipo más que contra el pelotón, para vencer este Tour. Sin calidad, sin ser un grande, todo ello no se hubiese conseguido.

Armstrong es mucho Armstrong. Se podrá decir de él que es un tirano sin escrúpulos. Lo fue cuando atacó para evitar la fuga de un plebeyo como Simeoni, quién había acusado al médico de Lance, Ferrari, de estar envuelto en asuntos de dopaje. Lo fue cuando no se hablaba con el pelotón, imponiendo un miedo hacia su figura colosal. Lo fue cuando en su equipo lo controló todo. Lo fue cuando apartaba del pelotón a base de talonario y uniéndolos a su equipo a todos aquellos que se permitieran el lujo de toserle en la cara, caso Roberto Heras. Lo ha sido este año con la disputa interna de Contador. Por todo ello siempre me cayó mejor el eterno segundón, Ullrich.

Nadie duda del palmarés del tejano. Siete tours consecutivos. Habiendo hecho frente a una enfermedad dura como es el cáncer. Subía de manera espectacular. En la contrarreloj dominaba. Y en el llano nunca lo pillaban en ninguna caída ni emboscada. Era perfecto, por eso consiguió siete tours. Pero su hora ya pasó. Este año ha tratado de ser el de antes, de recuperar la gloria olvidada. No recordó que corría en el mismo frente de Contador, el mejor hoy por hoy. Aquél lo ha aniquilado. Pese a todo, con su alta edad y sus años de retiro, es tercero. Es posible que esté en París. Ha hecho un Tour formidable.

Y la prensa, qué decir de ella. Han vuelto a cerrar filas en torno al español bendito, Contador. Ese al que harán que medio país le tenga tirria. Por lo irritante de su defensa. Que si Contador tuvo razón en el ataque que descolgo a Kloden. Que si Bruyneel. Que si Armstrong. Que si. Que si…

Bruyneel y Armstrong es un amor eterno. Quién dudará de ello pecaba de ignorante. El propio Contador, pese a su grandeza, lo sabía. El tejano tiene muchos galones, ganados con su sudor. Posiblemente es mejor que Contador. Por eso, pese a lo desigualado del duelo, hoy por hoy, lo mejor hubiese sido la marcha de Contador a otro equipo. Un tú a tú como enemigos públicos, reconocido. No un zafarrancho de combate en la sombra. Por todo lo que conlleva. Especialmente, por la pedantería e impostura de la prensa.

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