Estrella fugaz.

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No recuerdo en qué momento ni con qué entrenador debutó Rubén De la Red con la camiseta blanca del Real Madrid. Me viene a la memoria una tijera desde el suelo, en sus primeros partidos, de ese chaval que ya despuntaba desde sus inicios.

Sin embargo, la calidad del nativo en el Madrid no sirve. No te haces un hueco en el primer equipo, salvo contadísimas excepciones. De la Red tuvo que emigrar, pero no lo hizo muy lejos. Se marchó a Getafe.

Allí gozó de los minutos con los que no había gozado anteriormente. Lauudrup, el entrenador por aquel entonces de los azulones, lo puso a jugar como fijo. En el mediocentro se hizo el dueño y señor. No era un destructor moderno, de esos que simplemente corren, la roban y se la dan al compañero más cercano. Él era distino, algo así como un Xabi Alonso o un Marcos Senna, sus compañeros en la triunfal Eurocopa.

De la Red poseía el don de la elegancia. La elegancia con el balón en los pies. Parecía que jugaba a otro ritmo. Su porte era inconfundible, siempre con la cabeza alta, memorizando cada espacio del terreno de juego, sabiendo dónde colocar la pelota. Si tuviera que describirlo con un sólo adjetivo, diría el de elegante.

Ese año logró cosas muy importantes. Fue uno de los protagonistas en la hazaña de la UEFA con el Geta. Estuvo en la final de Copa. En Liga agradó. Y en verano, se ganó el puesto en la selección para la Eurocopa, con la que saldría victorioso y aprovechando sus escasos minutos, pues marcó un gol. Todo ello en un simple año. Demostró lo que valía. Y el Madrid lo repescó. Llevaba camino de grande. Pero el corazón le dió un susto en Irún. Probablemente allí acabó la vida futbolística del madrileño. Ojalá que vuelva, pero prima más la salud. Más aún después de las tragedias de Puerta y Jarque. A Rubén el destino le dió una segunda oportunidad. Es hora de pasar página y abrir nuevos caminos. Es un chaval, 24 años. Con todo, De la Red perdura en la memoria del aficionado medio como un jugador exquisito y de buen trato con el balón. Lo mejor que salió de la cantera merengue en muchos años, que no es poco.

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