Pep Guardiola y su eterno legado.

Han sido cuatro años de gozoso espectáculo. Cabe darle las gracias a Pep Guardiola por el trabajo hecho durante este tiempo en Barcelona. Nadie lo olvidará. Probablemente, ha conseguido ingeniar el mejor equipo de la historia. Y eso que todo nacía en medio de la agitación social e institucional en Can Barça, pues la gloria de los chicos de Rijkaard ya estaba venida a menos, y el conjunto blaugrana se había perdido en un maremagnum de éxito, apatía y falta de ambición. Lo arregló Guardiola con un par de pinceladas: toque y cantera. En esencia, ésa ha sido su filosofía a lo largo de sus cuatro temporadas al cargo del primer equipo. Como hombre de club que es, y criado, futbolísticamente hablando, en pleno esplendor del cruyffismo, la receta no podía ser otra.

Su primera temporada fue la que más me ha calado. Un lujo guardado en la retina del aficionado medio. Un cambio transgresor de mentalidad, al que acompañó un éxito demoledor. Parecía estar loco cuando decidió quitar galones a gente como Ronaldinho, Deco o Eto’o en pro de los jugadores que, al parecer, ya no valían (Xavi o Iniesta). Poco le costó sustituir figuras internacionales por jugadores de la casa, y yo siempre me quedaré con la grata sorpresa de ver cómo jugaban Busquets y Pedrito, recién subidos de tercera división, durante aquel septiembre de 2008. La temporada 08/09 fue colosal, abrumadora (Liga, Champions, Copa, Supercopas y Mundial de clubes). Una obra de arte, una maravilla. El gol de Iniesta en Stamford Bridge, el 2-6 en el Bernabéu o las felices lágrimas de Guardiola, en Abu Dabhi, justo después de derrotar a Estudiantes en la final del Mundialito, son las expresiones más significativas de una temporada de ensueño. 

Un 28 de mayo de 2009 escribí en este mismo blog que “el Barça había conseguido la hazaña. Esa que no había en el palmarés de ningún equipo nacional. Tres de tres. Copa, Liga y Champions. 4-1 al Athletic en la final de Copa, un 2-6 al Madrid en la “final” de la Liga, y ahora un 2-0 a una de las potencias europeas en la final, no olvidemos, de la Champions League. Temporada para la historia. Algunos lo califican como el mejor equipo de la historia. Pudiera ser”. Ahora pasado el tiempo, y viendo la obtención continua de todos los registros que se han puesto a su alcance (victorias, goles, títulos, galardones), sí puedo afirmar que es el mejor equipo que yo haya visto hasta la fecha.

Pep, y sus jugadores, han marcado un ciclo y una época. El Imperi, además, no se ha desmoronado. Ahí siguen los cimientos, con o sin Guardiola, para seguir construyendo una etapa de éxitos. El tiempo lo dirá, pero una cosa siempre quedará, y es la  imagen de “aquel equipo que sin levantar la voz, aplastó y conquistó a todos sus rivales. Un equipo para la historia del fútbol, del buen fútbol”. Al menos, todavía nos resta por disfrutar con un partido que, paradójicamente, ha supuesto tanto el inicio como el final de Guardiola en el banquillo culé: la final de Copa del Rey frente al Athletic de Bilbao de Bielsa. Una oda al fútbol puro.

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