La mesiánica aparición del ‘Flaco’.

Mauricio Pellegrino llegó a España de la mano de Louis Van Gaal. Éste, haciendo gala de su lamentable español, lo definió como el “alquilao“. Quería referirse, el mítico técnico holandés, a que el argentino llegaba cedido desde Velez Sarsfield, donde se podía decir que lo había ganado todo: una Libertadores y una Intercontinental lo atestiguan. En Barcelona no brilló. No ejercieron la opción de compra, y por ahí, en pleno verano del 99, apareció la figura de Manolo Llorente. Recuerdo la negociación, pues fue un tira y afloja constante, echándose el tiempo encima (se acababa el mercado de fichajes), que terminó por beneficiar al Valencia. Había conseguido por un módico precio a un jugador que era todo oficio y profesionalidad. El espigado central zurdo formó, junto a Ayala, y alternándose posteriormente con Marchena, el eje de una de las defensas más rocosas que se recuerdan, bajo las órdenes de Cúper, primero, y Benítez después.

Ahora le llega el turno al ‘Flaco’ como técnico. Llorente vuelve a apostar por él. Sin experiencia, pero con mucha capacidad, dicen quiénes le conocen. La parroquia ché ve en el ‘Flaco’ al nuevo Rafael Benítez, un Mesías que volverá a traer la añorada gloria. Era, como futbolista, uno de los apoyos fundamentales del técnico madrileño en el vestuario, y terminó por ser su ayudante tanto en Liverpool como en su corta etapa por tierras lombardas. A mí, el fichaje de Mauricio, me recuerda un tanto, será por la maniática costumbre de buscar parecidos, a la llegada de Benítez a Valencia. Sin cartel, sin excesivo recorrido profesional. Es justo reconocer, no obstante, que Rafael había ascendido al Tenerife, pero poco más. El Valencia, al que tanto le dio, fue su lanzadera idónea. 

Aseguran que Pellegrino es un amante del orden. Gran virtud. También me resulta familiar, teniendo en cuenta que Cúper y Benítez lo fueron. Intuyo que su equipo será excelente en el aspecto táctico. Un bloque compacto, entregado y solidario en defensa. La casa no se comienza por el tejado, y esa filosofía Pellegrino la lleva en la sangre. Es la receta con la que el Valencia ganó una Copa (99) con Ranieri, jugó dos finales de Champions (00 y 01) bajo las órdenes de Cúper, se alzó con dos Ligas (02, 04) y una UEFA (04) siendo comandado por Benítez, y se aupó con una nueva Copa (08) con la sombra de Quique Flores planeando sobre el juego valencianista. Emery, con todas sus virtudes, propuso una nueva concepción futbolística, mucho más ofensiva, que aún dando resultados, no ha calado entre el público y los dirigentes que llenan Mestalla. El fichaje del ‘Flaco’ supone retornar a la filosofía que hizo del Valencia un equipo campeón. ¿La clave? Veremos cómo maneja a un vestuario tan conflictivo y problemático el bueno de Pellegrino. Al menos, ya sabemos que tiene, en este punto, ventaja respecto a Unai, pues goza de la confianza absoluta de Llorente.

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