Van Marwijk y la guillotina portuguesa.

Me alegré de la derrota de Holanda, pues fue totalmente merecida. Es más, sus cero puntos tras tres partidos hacen toda la justicia del mundo. Nunca creí que diría esto. Nunca hasta que llegó al cargo de la Oranje un tal Van Marwijk. Pragmático y sin devoción por el buen fútbol, el técnico hizo añicos, en apenas un par de años, un ideal, un espíritu de juego que Holanda llevaba en la sangre desde tiempos inmemoriales. Leyendas como Johan Cruyff, Rinus Michels, Rep, Van Basten y tantos otros fueron masacradas por un estilo rácano, mísero y nada vistoso. La antítesis de lo que esta selección históricamente había sido, pues siempre fue un oasis en el desierto, un seguro de aprecio por el fútbol de toque y ataque.

La dupla integrada por Van Bommel y De Jong ha sido el paradigma de la nueva manera de pensar holandesa. Tuvieron el acierto, hablo del Mundial, de llegar a la final y casi vencerla. Tan magno hecho legitimó al nuevo ideólogo. ¡Por poco! ¡Casi hemos vencido el Mundial! Todos adulaban a la nueva Holanda. Así llegó a la Euro, con la vitola de favorita. Batacazo. Lo dicho, totalmente merecido. A uno le duelen los ojos al ver a un tal Van der Vaart en el banquillo.

El caso es que ayer, consciente de su error, rectificó y lo intentó. Puso a Rafael en el centro del campo, ejerciendo de socio de Sneijder (un llanero solitario hasta la fecha), buscando así mejorar las conexiones entre estos dos y la tripleta de arriba: Robben, Van Persie y Huntelaar. Al César lo que es del César, uno de los mejores ataques del mundo. Eso sí, altamente desaprovechado. Probablemente, Paulo Bento sabía de qué iba esta historia. El trivote portugués (Veloso, Meireles, Moutinho) devoró las buenas y remendonas intenciones de Van Marwijk, salvo por unos diez minutos iniciales en los que Holanda se soltó, adelantándose en el marcador gracias a un estratosférico disparo de VanderVaart. 

De cualquier modo, lo advertí. Me parecía que Portugal tenía más y mejor equipo que Holanda. Anoche ambos pusieron toda la carne en el asador, y la contienda fue resuelta a favor del conjunto liderado por Cristiano. Un tipo galáctico en el día de ayer. Se le achacaba falta de tino, desacierto. Ayer cerró cualquier posibilidad de crítica. Dos goles y un partido para enmarcar. Junto con Nani estableció una sociedad tan impulsiva e impresivible como dañina y mortífera. La batalla la tenían perdida los holandeses, y la táctica suicida del final, con tres defensas incluidos, fue eso, un suicidio. Se clasifica Portugal, junto con la maquinaria perfecta que es Alemania. Lástima de la caída danesa, pues ha hecho una Euro muy digna. De Holanda, nada. A esperar la destitución (o dimisión) de Van Marwijk.

 

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