La pantera vuela hacia Cancún.

Leo en prensa que Valdo ha firmado con el Atlante mexicano.  Se marcha pues, definitivamente, “La pantera de Orriols”, como aquí fue bautizado. A uno siempre le quedaba la ilusión de que finalmente se hiciese, de que renovase su contrato con el Levante. No ha podido ser debido a temas puramente económicos. El bueno de Valdo cumple 31 años de edad. Estaba ante su última oportunidad de firmar un gran contrato. Y con esa intención, además de la de jugar a fútbol, aterriza en Cancún.

Deja como legado granota dos temporadas de escándalo. Cuando llegó algunos lo daban por “acabado”. Valdo se reencontró así, entre críticas y mala prensa, con su mejor fútbol, dejando destellos de lo que algún día fue por tierras navarras. El despliegue físico por la banda de la “Pantera” debe ser heredado por Pedro Ríos, sucesor natural del caboverdiano. También el talento y la verticalidad que aquél atesoraba, por no hablar de su tino goleador. En fin, gran paso por tierras valencianas el protagonizado por este fabuloso jugador.

En el lado opuesto encontramos a Xavi Torres. Mal asesorado, el jugador originario de Xàbia ha roto en mil pedazos ese vínculo especial que tenía con afición, cuerpo técnico y directiva. Él está en su derecho de pensar que no le debe nada al Levante. Así es, la verdad. Sin embargo, tampoco le debía nada Arouna Koné cuando decidió renovar con la única intención de que el conjunto granota hiciese caja. Hay maneras y maneras de actuar, y lo cierto es que Xavi Torres no ha escogido la más idónea. Por cierto, ¿tan gran club es el Getafe respecto al Levante? ¿Tanto pesa la sapiencia futbolística de Luisgar en comparación con la de Jim? 

Las lágrimas de Pirlo.

Nadie olvidará lo que ha logrado España durante estos cuatro años. Un ciclo breve pero intenso en el que hemos conseguido romper mitos y leyendas, estadísticas y conjuras. Las vitrinas de la Federación atesoran ahora, junto a la Euro del 64, dos títulos continentales más (08, 12) y un Mundial (10).

El partido no tuvo misterio. Si Prandelli era fiel a su estilo, como así fue, España lo tenía fácil. El conjunto de Del Bosque sufre con equipos que se agazapan atrás, ordenados y en busca de uno o dos contraataques a partir de los cuales sacar algo provechoso. Sucedió con Croacia y Portugal. Pero, Italia no cedió. Anoche estuvo tan elegante como inocente. Y me parece bien, me agrada que Prandelli no se arrugara. Aceptó el reto con valentía y descaro. Salió al terreno de juego y se atrevió a mirar de tú a tú a los jugadores españoles. “Aquí estamos nosotros”, parecían querer decir los italianos. El pulso duró poco. El mítico Buffon lo definió de un modo sencillo al término del encuentro: “No ha habido partido”. Si pretendes ganar a España con toque y posesión, debes hacerlo perfecto. El aprendiz, anoche, no pudo con el maestro. Italia se ahogó en buenas intenciones, le sobró candidez y le faltó ese carácter competitivo que siempre han tenido. Durante la segunda parte, parecía una escuadra sin alma. Manejaban bien la teoría, pero fallaron en la praxis. El triunfo español gana en prestigio cuando uno ve a un maestro como Pirlo llorar de amargura. Al lombardo se le escapa la última oportunidad para hacerse con este título. Sin embargo, debe estar orgulloso. Es él, en gran medida, quien ha conseguido transformar en verso lo que antaño era mundana prosa. 

A pesar de la gran semifinal que disputaron frente a Alemania. A pesar de contar con el magnífico Pirlo en su once. A pesar de haberse sometido a una verdadera metamorfosis futbolística. A pesar de todo esto, Italia no pudo. Enfrente estaba un equipo destinado a hacer historia. Un equipo inolvidable. La primera nacional que consigue tres de tres en torneos grandes. Un logro difícil de repetir. Pero ojo, un logro que todavía no tiene fin. Brasil 2014 es la siguiente parada, aunque se antoja ya mucho más difícil.

Xavi Hernández. Recital. Por fin se desquitó, consiguiendo hacer un partido memorable. Si él, Silva, Iniesta y Fàbregas andaban inspirados, Italia lo iba a pasar muy mal. La azzurra no tuvo, en líneas generales, el balón. Y cuando lo tuvo no consiguió administrarlo bien. Tremendo trabajo de Busquets y Xabi Alonso. Faltaba la aparición eléctrica de Alba para rematar el partido. Al descanso, la final ya estaba medio decidida. La desgracia de Motta (derivada de un mal cambio de Prandelli) y la entrada de Torres hicieron el resto. Historia viva. La Triple Corona reluce brillante en el imaginario del fútbol español.

España 4-0 Italia

España: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Pedro, m. 59), Xavi, Iniesta (Mata, m. 86); y Cesc (Torres, m. 75).

Italia: Buffon; Abate, Barzagli, Bonucci, Chiellini (Balzaretti, m. 21); Marchisio, Pirlo, Montolivo (Motta, m. 56), De Rossi; Cassano (Di Natale, m. 46) y Balotelli.

Goles: 1-0. M. 15. Cesc centra al punto de penalti, donde cabecea Silva. 2-0. M. 41. Jordi Alba define un contragolpe. 3-0. M. 84. Torres, de contragolpe. 4-0. M. 88. Mata, tras un pase interior.

Del Bosque (y España) ante la historia.

Esta noche presenciaremos una gran final. Si hubiese tenido opción de elegir rival, no habría dudado: España-Italia. Partido inédito en esta ronda. El lombardo Prandelli saldrá con un 4-4-2, mientras que Del Bosque pondrá un 4-5-1. No creo que insista con el 4-6-0. No obstante, teniendo en cuenta que Vicente bebe de la fuente cruyffista, alentado por el gran trabajo de Guardiola durante estos años, no habría que descartar tal opción del todo. ¿Cuál es nuestro problema? Pues que Fàbregas, falso nueve español, no es Messi, falso nueve culé. Yo espero a Torres, pero tampoco me disgusta un once con Negredo o Llorente. Derroche de potencia y calidad en los tres.

Sin recurrir al espíritu forofo, tengo la sensación de que esta noche España vencerá el partido. No diré que lo hará cómodamente, pero sí con relativa facilidad. Tengo ese pálpito. La prensa, tan volátil en su opinión, pinta a Italia como una bella escuadra, como un equipo campeón. Hace apenas tres semanas, en la antesala de la primera jornada del grupo, nos vendían, en cambio, que era la primera vez que había una diferencia sideral, en cuanto a nivel, entre estos dos equipos. Inexplicable, ¿verdad?

A lo que vamos, la batalla se decidirá en el centro del campo, sobre todo. Cinco españoles frente a cuatro italianos. La dupla Alonso-Busquets deberá maniatar a Pirlo y Montolivo, sin descuidar los eléctricos chispazos de Balotelli y Cassano. Para secar a éstos dos, contarán con la ayuda de Piqué-Ramos. Cuidado, por tanto, a los llegadores de segunda línea italiana (Marchisio y De Rossi) y a las incursiones por banda de Balzaretti y Maggio. Por su parte, la línea de tres cuartos española, integrada por Xavi, Iniesta y Silva tendrá la importante función de quitarle el balón a Italia. Sin el balón, los italianos bajan su nivel. Saben defender, pero ya no es la azzurra que disfrutaba haciéndolo.

Cuando dos equipos viven de la posesión, la afrenta principal es lograr la pelota. Quién lo haga, tendrá mucho camino recorrido hacia la consecución del título. Lo dicho, el centro del campo italiano es tremendo, de un nivel muy alto. Sin embargo, no admite comparación con el español. Tampoco la defensa italiana me parece nada del otro mundo, más allá de Chiellini. ¿Y el ataque? Si Del Bosque logra desactivar a Pirlo y Montolivo, no tendrá que preocuparse en demasía de Cassano y Balotelli, pues dispondrán éstos de pocos balones. Por tanto, ¿el peligro? Chispazos individuales y aislados de la dupla delantera, atentos Ramos y Piqué, así como de Marchisio y De Rossi. Repito, lo veo bien. Tengo la sensación de que Vicente Del Bosque tiene más que estudiado a su rival. A disfrutar con la final.