Un resultado inimaginable.

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Quizás hoy sea el día propicio para defender a la selección de España. Sí, anoche encajamos un rotundo 3-0 en Maracaná, frente a Brasil. Parecía como si estuviese en disputa el trono de la supremacía mundial del fútbol. Pero no era así. Habrá que esperar un año más para ver quién es la mejor selección del mundo en cuanto a resultados. En cuestión de estilos, no hay duda, no hay que esperar, hoy por hoy España defiende el modelo más preciado por todos. 

Pero sí, perdimos la Confecup. No salió nada bien en el día de ayer. Desde el primer minuto ya íbamos en contra del viento. Las 79 mil gargantas que animaban a la selección carioca parecían amilanar las fuerzas de nuestros jugadores. Estaban nerviosos, tensos, agarrotados. No jugaban con la gracia y sutileza de otros encuentros. La presión brasileña les asfixiaba, les quemaba. Incapaces de dar un golpe de timón que diera la vuelta al partido.

Puede que el gol de Pedro hubiese marcado la diferencia. Pero ahí estuvo David Luiz, tan sólido y expeditivo como el resto de sus compañeros. Anoche no falló nadie en el conjunto de Scolari. Éste, por cierto, le dio un auténtico barrido táctico a Vicente Del Bosque. El salmantino, aunque pesa decirlo, no ha estado acertado a la hora de confeccionar las alineaciones durante esta Confecup más allá del día de Uruguay. Si contra Italia no debió jugar Silva, anoche tampoco era el momento de Juan Mata. Del Bosque lo sabrá mejor que nadie, pero no alcanzo a entender los motivos por los que Javi Martínez no ha sido titular, en compañía de Busquets, en las eliminatorias directas.

Brasil tenía un plan, y este pasaba por anular a Xavi. Lo consiguió, por supuesto. El catalán estaba demasiado desprotegido como para enfrentarse él sólo a todo la maraña táctica que había planteado Scolari. Sin Xavi somos vulnerables, el equipo se desvirtúa, comienzan las lagunas y así terminó el encuentro: 3-0. Con todo, hubo una concatenación de factores que propiciaron tal resultado inimaginable. El ambiente era infernal; Brasil tuvo detalles psicológicos (goles en el primer minuto de cada parte) a su favor; la permisividad del árbitro con las interrupciones brasileñas; Del Bosque falló en la alineación y Scolari no; España no estuvo precisa en líneas generales; Brasil hizo el mejor partido en mucho tiempo que uno le recuerda.

Las cosas han venido así. El resultado no refleja la realidad. Brasil es un equipo con mucho oficio y la suficiente pegada para tumbar a cualquiera. Anoche tanto física como tácticamente nos superaron. Sin embargo, no nos engañemos, técnica y futbolísticamente España es abismalmente superior a la selección carioca. Habrá que esperar al Mundial 2014 para tomarnos la revancha. 

El exotismo de Tahití.

Dentro del Pacífico y, en concreto, de la Polinesia Francesa, Tahití es una verdadera potencia futbolística. Pero claro, hablamos de un fútbol completamente amateur. Su mayor logro, y cuidado porque no es poco, fue alzarse como campeón de la Copa Oceanía de 2012 contra pronóstico, obteniendo así el billete para participar en esta Confecup.

Tahití le ha dado el toque exótico a esta Confecup. Probablemente, no volvamos a ver competir a una selección de un nivel tan bajo en un torneo con tanto parangón, de ahí la gracia del asunto. Para mí, son unos héroes. El ejemplo claro de que ganar no lo es todo en el deporte. Así nos lo han hecho saber desde que se inició la competición. Me gustó el rito de ofrecer collares al rival como muestra de respeto. Y me gustó todavía más el hecho de que le realizaran un pasillo de campeón a España al finalizar el partido y tras haber encajado la friolera de diez goles. 

Los “guerreros del hierro” nunca han jugado un mundial, y quizás nunca lo hagan. Pero ninguno de estos jugadores olvidará nunca que un buen día jugaron frente a la campeona de Europa y el Mundo, frente a España, en Maracaná y con el apoyo de cien mil seguidores que desde el primer segundo gritaron al son de “¡Tahití, Tahití!”. Perdieron por 10 a 0. Pero eso, para ellos, fue lo de menos.

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Volvió a sonar la melodía.

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Confirmado, España tiene sed de títulos. Anoche esperaba esperaba un equipo cargado de oficio, Uruguay. Pero poco pudieron hacer. No hay piernas, músculos y pulmones suficientes para contener la mortal alegría del juego español. Pronto se supo que el nivel de España es de una superioridad sideral comparado con cualquier otro equipo. No le tienen miedo a nada ni nadie. Son los mejores, y lo han demostrado desde que alcanzaran la victoria en la Euro ’08. La suerte es poder contar con esta hornada de jugadores, alternando además, en la confección del once, jugadores de distintas generaciones. Y lo bonito es vislumbrar el paisaje futuro, con gente como Isco, Illarramendi, Muniain o Thiago en lista de espera, dispuestos a dar el salto de calidad.  

Ayer Vicente Del Bosque se decantó por variar el sistema. Modificó su doble mediocentro. La baja de Xabi Alonso no fue sustituida por el colosal Javi Martínez, sino que se decantó por fijar a Fàbregas de 10, jugando con total libertad, y a Soldado de nueve puro. Le salió redonda la jugada. El centro del campo fue, de nuevo, fantástico. Combinaron la plasticidad y la pegada, el arte y el oficio. Es una maravilla ver jugar a este equipo.

Busquets fue dueño y señor de su parcela, todo comenzaba por él. Pedro se vació en defensa y dio lo que siempre da en ataque: garra, carácter y gol. Iniesta es un regalo para los sentidos, el genio por excelencia, maestro del regate y la asistencia. Además, Fàbregas, jugando como jugó anoche, no admite comparación.  ¿Quién resta? Pues el mejor jugador español de todos los tiempos: Xavi Hernández. Volvió a dominar el tempo del partido, aniquilando al rival con la velocidad de sus pases al primer o segundo toque, llevando la batuta, con gusto, inteligencia y precisión, del mejor equipo del mundo. Sin duda, el jugador más necesario para este equipo. El insustituible, diría yo. La defensa, por su parte, fue un derroche de seriedad y contundencia. Y Soldado, muy participativo y entregado, gustó a todos, permitiéndose el lujo, además, de anotar el segundo tanto del equipo. ¿Casillas? Un mito que todavía, mal que le pese a José Mourinho, es una realidad.

El partido fue una nueva obra de arte. Un admirable lienzo futbolístico que nos exhibió una primera parte de absoluta fantasía. La Roja no tiene la Confecup en su palmarés, y ello es una motivación extra. Pero, sin duda, el oxígeno de este equipo es su afán por la victoria, su entrega a la superación y su férreo convencimiento de querer marcar una época. Estamos en Brasil, una de las industrias más importantes del balompié. Neymar firma autógrafos y ocupa portadas. La magia brasileña está en el aire. Maracaná se presenta como el mejor de todos los escenarios para una final. Y España, mientras tanto, sigue jugando al fútbol.  

Agridulce.

La primera jornada deparó sensaciones muy distintas en función del grupo que se hubiera visto.

El grupo A fue lo más decepcionante y vergonzoso que se ha visto últimamente a nivel mundial. El partido inaugural, entre Sudáfrica e Iraq aborreció en grandes proporciones. Un ignorante, como yo, del fútbol asiático y africano, esperaba sorprenderse con el fútbol de estas dos selecciones. Y vaya sorpresa. Partido para echarse a dormir. No hubo nada a destacar, quizás el portero iraquí y los extremos sudafricanos. Nada de nada del tal delantero iraquí  y el mediocentro que había fichado el Twente. Decepcionaron. Les tocará lavar la imagen contra España, es decir, no perder por muchos.

De Nueva Zelanda nada que decir. Si nadie baja los brazos, el resultado podría haber sido un 10-0 tranquilamente. En que posición hubiese quedado la FIFA y su torneo si eso llega a ocurrir.

El grupo B sí que fue muy distinto. Dos partidazos, aunque no pude disfrutarlos enteramente. El mejor, el Egipto-Brasil. ¡Vaya con los faraones! Sería una lástima no verlos el año que viene en el Mundial. Esperemos que logren el pase, aunque se han complicado mucho la clasificación. Si no estuvieran allí, el fútbol no les haría la justicia que merecen, no hay que olvidar que han vencido en las dos últimas ediciones la Copa de África. Sea como sea, frente a Brasil dieron una lección de verticalidad. Podrían haber ganado, o como mínimo empatar, pero Brasil es Brasil. Sólo con un, como siempre, espectacular Kaká y un par de jugadas a balón parado les bastó para ganar. Los egipcios deberán mejorar la faceta defensiva del balón parado.

El Italia-EE.UU también dió emoción. Los estadounidenses se quedaron con un jugador menos. Altidore, el desaparecido jugador del Villarreal o Xerez, provocó un penalty, y la estrella, Donovan, lo enchufó. Estados Unidos estaba en el papel que se esperaba de ella, una selección con mucho oficio global y que no hubiese sorprendido de su victoria, no hay que olvidar que en 2002 fueron cuartofinalistas del Mundial frente a Alemania. Sin embargo, Italia es Italia. Si no hay sufrimiento, no es lo mismo. No pueden ganar holgados, o mejor dicho, con tranquilidad. Salió Rossi, el genio de la Vila, y lo solucionó todo con un trallazo imparable directo a la escuadra. Era el primer o segundo balón que tocaba. Abrió los ojos a todos los tiffosi que aún no lo conocían. El calcio italiano ya reclama a su nueva figura. Lo quieren en Italia. Nosotros queremos seguir disfrutándolo aquí. Pero si vienen Juve o Milan preguntando por él, no creo que Roig lo pueda aguantar.

Ahora viene la segunda jornada. Sudáfrica está obligada a ganar si quiere pasar a semifinales, incluso ganar de mucho. Iraq tratará de capear el temporal. Y, España, a pasearse una jornada más. El sorteo así lo estableció. La clave es saber cuantos caerán. Y disfrutar. Disfrutar de los Xavi, Silva, Fàbregas, Alonso, Villa, Torres, Cazorla, Riera, Mata, Ramos, Puyol, Casillas… hay tantos! Parece increíble que gente del nivel de Cesc o Silva puedan ser suplentes en esta selección.

En el otro lado, yo estimaba una sorpresa. Y casi se dió. Ahora, sin embargo, parece que el grupo podría quedar finiquitado a las primeras de cambio, a falta de una jornada. Mi aspirante a caer, Brasil, salvó el escollo de Egipto, y me da que salvará el de EE.UU con relativa tranquilidad. Veremos. Aquí seguiremos disfrutando de los egipcios, quienes pronosticó que jugarán a las mil maravillas contra Italia pero acabarán cayendo contra la azzurra, que hará poca cosa pero se llevará la victoria.

La hora de Africa.

El domingo comienza la Copa Confederaciones 2009. Un torneo sin mucha solera en el mundo del futbol. De hecho, aun no se sabe muy bien el por que de su existencia. Si hay un campeonato para cada continente y otro para todo el mundo, ¿que funcion tiene la Confecup?.

Bueno, sea como sea, el caso es que se disputa. Yo la entiendo como un preambulo, un preparativo de lo que nos deparara el Mundial 2010 de Sudafrica. Un preambulo al que el sorteo ha dejado dos grupos muy desequilibrados en cuanto a nivel.

El grupo de España no incita a la sorpresa. España estara en semifinales, Nueva Zelanda caera eliminada, y Sudafrica e Iraq se jugaran la segunda plaza. Ninguna de las tres tiene un buen nivel, Sudafrica, a priori, favorita para pasar, esta en horas bajas, no es la seleccion del 98 o el 02. A Iraq y Nueva Zelanda no las he visto, pero Iraq algo tendra si ha vencido en el continente asiatico.

El otro grupo posee nivel de Mundial, o mayor. Porque en el han caido dos cocos, Italia y Brasil. En teoria, deberan pasar. Pero ambas ofrecen dudas y sus dos compañeras, Egipto y USA son peligrosas, aunque parece que los faraones ahora llegan en horas bajas.

Sin sopresa esperada, el titulo ira a manos de España, Italia o Brasil. El aliciente deportivo es ver como reacciona España en los partidos frente a estas selecciones, especialmente frente a Brasil con la que no nos hemos visto las caras recientemente.

Dejando de lado el evento deportivo, la Confecup y el Mundial 2010 significan colocar en la primera plana de la escena mundial a Africa. Sudafrica, pais emergente como potencia a nivel mundial, tiene la tarea de abanderar el levantamiento de un continente hoy en dia a la deriva.

Para ello, primero deberan solucionar los problemas internos del pais, a la vez que solucionan los del resto del continente, tarea ardua donde las haya. Una vez superados los problemas del apartheid y el racismo, solucionar problemas como el del SIDA o la pobreza son hoy tarea esencial para este pais. La lucha contra las multinacionales farmaceuticas por las patentes fue una primera batalla, aunque perdida, fue un paso adelante.

A Sudafrica le toca luchar y levantar a un continente contra esas dos losas: SIDA y HAMBRE. Si el deporte ya sirvio para derribar el racismo en el pais sudafricano con anterioridad de la mano del factor humano de Nelson Mandela, hoy deben aprovechar su Mundial y su Confecup para levantarse. Es el turno de Africa.

 

*Faltan acentos. No funciona el teclado.