La gran noche del Tigre.

Una previa suele venir caracterizada por la especulación. Con mayor o menor grado de acierto, uno se aventura a predecir los acontecimientos futuros. En mi cabeza entraba un partido igualado, en juego y marcador. Un choque de estilos que entrada la segunda parte se definiría en un sentido u otro. La realidad, en cambio, no fue esa. A los seis minutos, el Atleti ya vencía el partido.

El Athletic parecía desbordado. Repleto de ansiedad y nerviosismo. El ‘Cholo’, quizás sabedor de la inexperiencia en estas citas de gran parte del plantel bilbaíno, salió con una presión adelantada que ahogó y superó al Bilbao. Los colchoneros se lo creían, el escenario no les vino grande. El Athletic, en cambio, salió diminuto al terreno de juego, atenazado por el marco de ensueño que lo envolvía y, finalmente, devorado por el gigante atlético. Valga como ejemplo de todo ello la lucha individual entre dos fenomenales futbolistas: Amorebieta y Falcao. El primero, uno de los mejores centrales del año, no tuvo su noche. Aturdido, desbordado y nervioso. Presa fácil para el segundo, el ‘Tigre’. Un golazo del colombiano comenzó a inclinar la balanza en favor de Neptuno.

A partir de ahí, pasados los primeros veinte minutos, el partido entró en la senda esperada. La posesión corría a cargo del Athletic. Los de Simeone, tácticamente perfectos, esperaban atrás, agazapados y bien ordenados. No brilló el juego de los de Bielsa. También en esto fueron superados por el Atlético. La solidaridad defensiva, la entrega y el entusiasmo de los colchoneros pudo en todo momento con la ansiedad bilbaína. Ander e Iturraspe no estaban, Aurtenetxe e Iraola no subían con la alegría y eficacia de otras veces, Llorente estaba muy bien acompañado por defensas rivales y poco asistido por sus compañeros. Se salvaban de la quema De Marcos, Susaeta y Muniain, aunque sus acciones contaban con más errores que aciertos. Por tanto, Simeone y los suyos estaban cómodos. El orden y la disciplina les bastaban para maniatar la locura, la verticalidad y la chispa del ataque del Bilbao, dejando en las botas y olfato de Falcao la tarea de rematar la final. Así, éste, se comió tanto a Martínez como a Amorebieta. Un nuevo error del segundo condenó al Athetlic. El Tigre sentó cátedra acerca de cómo debe definir un delantero dentro del área. Golazo.

La segunda parte fue un querer y no poder para los de Bielsa. La entrada de Ibai e Iñigo le dio otro aire al equipo, pero no fue suficiente. Es cierto que gran parte de las ocasiones bilbaínas acontecieron en este período, como también que la final podría haber cambiado si Courtois no logra sacar un balón que tenía toda la pinta de terminar en gol. Lástima. Los minutos pasaban y nada cambiaba. La heroica no aparecía, y Diego, cuya disciplina defensiva le condenaba a un segundo plano en ataque, dejó muestras de la genialidad que atesora al finiquitar el partido con el tercer tanto. Otro golazo más. Alegría y tristeza. Satisfacción y frustración. Sonrisas y lágrimas. El Atlético venció la final, además de por calidad, por oficio. Bielsa y sus jóvenes discípulos seguro que aprenden de esta derrota y sacan conclusiones constructivas de cara al futuro. Un futuro, cuidado, no tan lejano. Tienen una oportunidad inmediata de redimirse. Este Athletic merece un título.

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Final rojiblanca.

Miércoles, 9 de mayo de 2012. Serán las 20:45 horas cuando Stark, el árbitro encargado de pitar la final, dé comienzo al partido. Atlético y Athletic, los dos finalistas. Por tanto, una marea rojiblanca inundará las calles de Bucarest, sedienta por ver cómo los suyos se alzan con el preciado título de la Europa League (antaño UEFA).

El Cholo, desde su llegada, le ha dado otro aire al equipo del Manzanares, el cual había caído en la mediocridad en manos de Manzano. La salida de Reyes no marchitó al vestuario. El Atleti se agarró a la garra, coraje, lucha y entrega constante, las señas de identidad como futbolista, y entrenador, de Simeone. A ello se le ha unido la ferocidad del ‘Tigre’ Falcao dentro del área, la verticalidad de Adrián y la clase de gente como Diego, Arda y Gabi. Un buen bloque, compacto en defensa y con unas individualidades en ataque que podrían tumbar a cualquier adversario.

Lo del Athletic es punto y aparte. Merece una entrada expresa. El ‘Loco’ Bielsa no ha matizado al equipo de Caparrós, sino que lo ha revolucionado. El salto dado por jugadores como De Marcos, Iturraspe o Amorebieta ha sido asombroso. Comenzó haciendo locuras (Iñigo lateral izquierdo, Iraola banquillo, Gurpegui lateral derecho y Javi Martínez como central, entre otras), por lo que fue presa fácil para las iras del público, pues los fieles de Caparrós eran muchos por la Catedral. Ahora, hasta el último detractor del método Bielsa, ya se ha rendido a sus pies. Parece que Urrutia, presidente de la institución, está dispuesto a todo con tal de que el rosarino siga al mando de la nave bilbaína. Juego vistoso, tremendamente vertical. Las señas comentadas del Atleti (garra, entrega y demás), anótenlas también aquí. Es decir, a nadie se le olvida que Simeone fue discípulo del ‘Loco’.

Partido abierto, de difícil pronóstico. No me atrevería a dar un ganador claro. Por simpatía me decanto por la victoria de los bilbaínos. El método Bielsa y su estilo de juego me ha cautivado durante esta temporada. Podría decirse que ha sido la mejor noticia del año. Imagino al Athletic en posesión del balón, buscando la jugada, tratando de encontrar un resquicio por donde hacer daño. Ahí gente como Diego, Arda y Gabi deberán contrarrestar el empuje de los Ander, De Marcos o Iturraspe. La posesión del balón, creo yo, definirá la victoria. Aunque cuidado, el Atleti esperará su turno, su oportunidad. Veremos cómo la defensa del Athletic (Amore y Martínez) encaja los chispazos y latigazos de la dupla Falcao-Adrián.

El ganador inicial, el color rojiblanco, nos tiene cautivados de antemano. Final bonita. Tan sólo queda esperar a que comience el espectáculo. Veremos si éste está a la altura de las expectativas generadas.