El oficio y carácter de un griego llamado Karagounis.

La prensa disfrutó de lo lindo anoche mientras redactaba el titular de la crónica del partido. Siempre buscando el impacto, uno lee por ahí “espartanos”, como si de la película ‘300’ se tratase, o el “espíritu guerrero” de los griegos, en la misma línea discursiva. ¡Cómo si sólo supiesen dar batalla los griegos! Señores, allí nació esa cosa llamada democracia. 

También fue la cuna, hablo de Grecia, del teatro. Más de uno se lo recriminó a Kostas Karagounis cuando se lanzó a la piscina dentro del área, desaprovechando una oportunidad histórica de finiquitar el partido. En realidad, daba igual. Anoche saltó la sorpresa. Rusia, todopoderosa en el aspecto técnico, flaqueó a la hora de encarar el partido, de afrontarlo. No supo cómo dañar el muro griego en ningún momento. Así, gente como Dzagoev, Shirokov, Arshavin o Kerzhakov quedaban anulados a excepción de alguna arrancada individual. El vértice del ataque pasaba a ser Denisov, mediocampista de contención, gracias a su potente disparo lejano. 

Ha sido la primera sorpresa de esta Euro. No tanto el hecho de haya pasado Grecia, que también, sino por el tremendo batacazo de Rusia. Desplegó un fútbol sensacional en la primera jornada. Daba la sensación de que había superado con holgura el obstáculo más complicado del grupo. Sin embargo, cosas del fútbol, se ha ido metiendo en el fango, adormilada frente a Polonia y totalmente anestesiada anoche.

En el lado opuesto está Grecia. Equipo rocoso, con oficio y disciplinado. El 4-3-3 empleado por Fernando Santos queda bajo la supervisión de Kostas Karagounis. Su espíritu competitivo, además del tremendo oficio que atesora a sus treinta y cinco años de edad, son los fundamentos empleados para definir el carácter de este equipo. Recursos limitados, pero aprovechados con inteligencia. Ahí tienen como muestra a la pareja de centrales, Sokratis Papastathopoulos y Papadopoulos, pura roca. Por no hablar del partidazo que se marcó Giorgios Samaras. En fin, Low no tendrá una papeleta fácil.

Grecia 1-0 Rusia

Grecia: Sifakis; Torisidis, Papadopoulos, Papasthatopoulos, Tzavelas; Katsouranis, Maniatis; Salpingidis (Ninnis, m. 83) Karagounis (Makos, m. 67), Samaras; y Gekas (Holebas, m. 64).

Rusia: Malafeev; Anyukov (Izmailov, m. 81), Beretzuski, Ignashevich, Zhirkov; Shirokov, Denisov, Glushakov (Pogrebnyak, m. 72); Dzagoev, Kerzhakov (Pavlyuvhenko, m. 46) y Arshavin.

Gol: 1-0. M. 45. Karagounis resuelve en el área chica.

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La noche de Shirokov: orden, talento y pegada.

Comenzó mandando Chequia, desplegando un fútbol alegre y jovial. Sin embargo, pronto se vio que Rusia reúne suficientes condiciones como para clasificarse sin ningún tipo de problema en el grupo más asequible del campeonato. Anoche, frente a la República Checa, se antojaba el partido más complicado, y por momentos lo fue. Los hombres de Bilek dominaban, tenían la pelota. Sin embargo, le daban muy poco uso a la misma. Posesión plana, en horizontal. El único que introducía algo de mordiente era Pilar. Gente como Rosicky o Plasil no terminaban de encontrarse, mientras Baros permanecía desaparecido. La defensa rusa, tan lenta y rígida, estuvo anoche más cómoda que nunca. Ni un apuro, ni una duda. Plena solvencia. Por contra, Chequia quedaba desguarnecida atrás, endeble y tierna en defensa. Un equipo desequilibrado que permitió que los hombres de calidad rusos se movieran con suma facilidad por los alrededores del área de Cech. 

El guión del partido, pasados los primeros veinte minutos, era previsible. Uno ya intuía las cartas con las que jugaban. El 4-3-3 de Advocaat fue una auténtica apisonadora para la fragilidad táctica de los checos. El centro del campo ruso, un muro impregnado de consistencia y calidad. Al chico ordenado, Denisov, se le une la experiencia y saber estar de Zyrianov, más el talento a raudales que posee Shirokov. Lo dicho, talento y disciplina. El puñal, listo para punzar, lo muestran los tres de arriba: Arshavin, Dzagoev y Kerzhakov. Los dos primeros, estuvieron anoche relampagueantes, con chispazos esporádicos cargados de mortalidad. El punta, en cambio, mostró tanta constancia como desatino. Tuvo que entrar el gigantón Pavlyuchenko para dar la puntilla al partido. La inteligencia del trivote ruso, unida a la verticalidad de su tridente ofensivo, fueron ingredientes suficientes como para articular su discurso en torno a un contraataque que aniquiló las esperanzas checas. Todas las notas del estilo ruso las aglutina en su persona Shirokov, el mejor de la noche.

A priori, podría decirse que Rusia ya tiene el pase para cuartos. Han sumado tres puntos y han demostrado que son, de largo, el mejor equipo del grupo. La República Checa, por su parte, deberá mejorar en defensa e introducir más picante en su ataque. Tienen mejores mimbres que polacos o griegos, queda la duda de si sabrán aprovecharlos. 

Rusia 4-1 República Checa (Viernes 8 de Junio, 20:45 horas).

Rusia: Malafeev; Anyukov, Berezoutski, Ignashevich, Zhirkov; Shirokov, Denisv, Zyryanov; Dzagoev (Kokorin, m. 85), Kerzhakov (Pavlyuchenko, m. 73) y Arshavin. No utlizados: Akinfeev, Shunin; Nababkin, Sharonov, Granat; Kombarov, Glushakov, Semshov; Pogrebnyak e Izmailov.

R. Checa: Cech; Selassie, Hubnik, Sivok, Kadlec; Plasil, Jiracek (Petrezela, m. 76), Rezek (Hübschmaan, Rosicky, Pilar y Baros (Lafata, m. 85). No utilizados: Drobny, Lastuvka; Suchy, Rajtoral; Limbersky, Darida, Kolar; Necid y Pekhart.

Goles: 1.0. M. 15. Dzagoev. 2-0. M. 24. Shirokov. 2-1. M. 51. Pilar. 3-1. M. 78. Dzagoev. 4-1. M. 84 Pavlychenko