Diego Tristán

Fue en el verano de 1998 cuando un joven llamado Diego Tristán hacía estallar una guerra entre Lopera, dueño del Betis, y el Mallorca. Este último conjunto había birlado a la perla sevillana del filial bético. Don Manué, indignado, estaba dispuesto a hacer una locura, o lo que es lo mismo, a pagar las clausulas de dos de los mejores jugadores de aquel entonces en la Liga española, Roa y Stankovic.

No hubo venganza. Nadie recordo el conflicto. Desde entonces sólo se recordo a Diego, y a su eterna zurda. Esa zurda que ya en el filial del Mallorca, allá por el 99 y en la división de Plata, anotó 19 tantos.

La campaña siguiente, el Mallorca, sabedor de su calidad, lo subía al primer equipo.  No defraudó, 18 goles en la temporada de su debut en la primera categoría. Defraudó tan poco que ese mismo verano fue la baza electoral de Lorenzo Sanz para la presidencia del Real Madrid. Jamás llegó a firmar por el conjunto merengue. Llegaron Florentino y Figo. Comenzaba la época de los galácticos.

Justo en ese tiempo, su frustrado fichaje al Real Madrid, lo condujo al vigente campeón de Liga por aquel entonces, el Deportivo de la Coruña de Jabo Irureta. Firmó dos temporadas gloriosas. En la 2000-01 hizo 19 goles, en la 2001-2002 se proclamó pichichi nacional con 21 tantos. Fue su momento culmen. Sus mejores años (1999-2002), cuatro temporadas de esplendor y calidad. Fue el tiempo de aquel Diego que impregnaba miedo en las defensas rivales, el tiempo de aquella zurda mágica, el tiempo en el que los partidos los decidía él con sus goles.

Sin embargo, esa zurda se diluyó. Diego Tristán que debía consagrarse, hacerse un mito del fútbol español con sus goles, no tuvo constancia, a partir de su temporada culmen, la del pichichi, Tristán entró en la cuesta abajo de su carrera.

Y lo hizo con 26 años! La edad perfecta para estallar, para consagrarte. La mejor edad para un futbolista, y en un equipo demoledor, aquel Deportivo de la Coruña que asustaba con su férrea defensa, su disciplinado medio del campo, y su gran pegada arriba.

Tristán fue contra natura. Fue una estrella con un brillo deslumbrante y esplendoroso, pero fugaz. Fueron 3-4 temporadas de gran fútbol, a partir de ahí temporadas mediocres que encadenó en Coruña y en su retorno a Mallorca.

Más tarde vendría su aventura en el Calcio con el Livorno, y el presente. Su presente en la mejor liga del mundo, la Premier League, en las filas del West Ham. Allí ha juntado siete titularidades seguidas en las últimas semanas. Ha hecho dos goles en los últimos cuatro partidos. Coletazos de un grande del fútbol.

Cuenta que le gustaría volver, llegar a los 100 goles en la Liga española (tiene 96). Colgar las botas con ese hito. El fútbol español agradecería su vuelta, los aficionados disfrutaríamos, aunque fuera sólo de sus coletazos.

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