Samuel Eto’o

Llegó a debutar allá por el 98 con el Leganés en la Segunda división. Creo recordar que no tenía más que unos 17 o 18 años recién cumplidos. Llegaba cedido por el Castilla, y cumplió. En su “casa”, Madrid, jamás se le dió la oportunidad. Ni cuando era joven ni cuando ya despuntaba con el Mallorca. Quizás fue su carácter incendiario, ese que hubiese chocado de frente con los Figo, R.Carlos, Raúl, Zidane y compañía.

Fuese como fuese, Samu se marchó al eterno rival. Y triunfó. Se podría decir que lo ha vencido todo, tiene un palmarés, a nivel de clubes, envidiable. Tres ligas, dos copas del rey y dos copas de Europa más. Su olfato goleador ayudó a forjar dicho palmarés. En Mallorca se podría decir que él ponía la música y bailaba al mismo tiempo. Pero en Barcelona no. Otros creaban, él sólo ponía la puntilla. Que ya es. Como dato a su favor, decir que cuando ha estado a pleno rendimiento, tanto en Mallorca como en Barcelona, no ha bajado de los 14 goles. En Barcelona sus registros goleadores en sus mejores temporadas han sido de 24, 26 y 30 goles. Aún así, sólo tiene un pichichi en su haber.

No todo son florituras en él. Tengo que reconocer que es un tipo que me cae muy gordo. El mejor ególatra de todos. Un tipo que si gana 9, quiere 10. Uno de esos que cuando todo va bien en el vestuario, él enciende la llama de la revolución. Siempre hace estallar la bomba. Lo hizo con Ronaldinho. Lo ha hecho esta temporada pasada, y eso que en Can Barça todo era de color de rosas. Imagino que su espectacular narcisismo le hará caer en picado desde ya. Sólo se entiende que haya aguantado a ese nivel ahí por su indudable calidad. Si tuviese “cabeza”, Samu hubiese sido todavía más grande. Se le recordará como un payaso. Un payaso que creía ser la cabeza visible de Camerún. Un payaso que creyó que el mundo giraba en torno a él. Un payaso que jugaba a fútbol. No lo hacía mal en el campo, fuera de él era otra historia.

Su salida implica la llegada de un genio del balón, Zlatan Ibrahimovic. Particularmente, comparando a uno con otro, me quedo con el sueco. El camerunés del Mallorca era sensacional. Pero allí jugaban para él. En los mejores años de Rijkaard también estuvo muy bien. Pero últimamente, y pese a sus decisivos goles, lo notaba tosco, más lento y menos hábil con la pelota que antaño. Todo lo contrario que Zlatan. Un prodigio conduciendo el balón. Regatea a las mil maravillas. Tiene un chut increíble. Es todo estética. ¿El problema? Su falta de gol. Viene de hacer su mejor temporada en cuanto a esto, 25 goles con el Inter. Pero es poco dado al gol. No lo fue ni en la Juve, ni en el Ajax ni en el Inter. Veremos como evoluciona en nuestra Liga. Con más espacios y más velocidad que en Italia. Creo que será una de la sensaciones de la Liga. A mi gusto, al cambio ha salido ganando el Barça. Un tosco, últimamente, pero efectivo Eto’o, contra un mago del balón pero sin el olfato goleador del camerunés como es Zlatan. Aún así prima más la estética que la efectividad. Aunque si se dan las dos cosas, mejor que mejor. E Ibrahimovic las dará.

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