El Mundial en cuatro toques (II)

Grupo C
Colombia: Hay muchas ganas de volver a ver a Colombia en un Mundial. Desde 1998 que no aparecían los cafeteros. Lástima la ausencia de Falcao. Aún así, llegan como tapados. Tienen buenos mimbres y poco que perder. Esa fórmula suele dar buenos resultados. Pronóstico: Cuartos de final.
Grecia: Equipo experimentado y veterano, en el sentido bueno de la palabra. La táctica y el orden defensivo son sus grandes bazas. Deben mejorar el hasta ahora lamentable papel del equipo heleno en la historia mundialista. Si no encajan pronto un gol, se crecen y son peligrosos. Lo demostraron en la pasada Eurocopa. Pueden clasificarse. Pronóstico: Fase de grupos/Octavos.
Costa de Marfil: Un calco de Camerún. Los Elefantes son la eterna promesa. Nunca explotan. Gente como Drogba ya está muy venida a menos. El medio del campo continúa siendo un desastre. Pero claro, cuando jugadores como Toure Yaya están heridos en su orgullo… puede suceder cualquier cosa. Aún así, no los veo. Pronóstico: Fase de grupos.
Japón: La tapada del grupo. Pocos cuentan con ellos, pero Zaccheroni ha sabido dotar a este equipo de la base táctica y el orden que requería. Además, el talento de Kagawa, Endo o Honda le añade picante a la zona ofensiva. Nagatomo y Uchida pueden causar peligro por las bandas. Van a rendir. Pronóstico: Fase de grupos/Octavos.

Grupo D
Uruguay: Cavani, Luis Suárez y Forlán. Es la delantera uruguaya, actuales campeones de sudamérica y vigentes semifinalistas del pasado Mundial. En defensa Godín comanda a una veterana tropa donde resaltan nombres como Pereira, Lugano o Cáceres. Les falla, eso sí, la zona de creación. No saben jugar con la pelota, y eso frente a Costa Rica es todo un peligro. Del partido inaugural dependerán muchas cosas. Pronóstico: Fase de grupos/Octavos/Cuartos.
Costa Rica: Llegan sin presión. Son la cenicienta del grupo. Tienen un porterazo como Keylor Navas y gente de calidad (Joel Campbell o Bryan Ruiz) ahí arriba. Las limitaciones, en todo caso, son evidentes. Pelearán los partidos, en todo caso. Un empate sería suficiente para dignificar su papel en este torneo. Pronóstico: Fase de grupos.
Inglaterra: Otra de las tapadas. Peligrosísima. No dejan de ser los “padres” del fútbol. Tienen el mundial del 66 y aquí llegan combinando juventud y experiencia. Son un buen equipo, sin grandes nombres pero con talento. Roy Hodgson parece un buen comandante. Cuidado con Inglaterra. Pronóstico: Cuartos/Semifinales.
Italia: Da miedo. Difícil papeleta para Cesare Prandelli. Ya exprimió al máximo el potencial italiano en la pasada Eurocopa. Ha desdibujado el juego defensivo y rocoso de la azzurra y lo ha encauzado hacia el toque y el dominio de la posesión. Pirlo ha contribuido lo suyo a ello, y aun hoy continúa siendo la esperanza del país transalpino. En general, muchas expectativas para tan pocos mimbres. En todo caso, son un clásico y siempre cumplen en los mundiales. Pronóstico: Fase de grupos/Octavos/Cuartos.

El mundial en cuatro toques (I)

A-Brazil-Croatia-Mexico-Cameroon Brasil: Orden, talento y pegada. Es la anfitriona, arma de doble filo pues la comodidad de jugar en casa puede esfumarse entre la euforia y la presión del entorno. Pronóstico: Finalista.
Croacia: Rakitic, Modric, Mandzukic… no suena mal. Equipo técnico y experimentado. Quizás los problemas surjan atrás, una defensa de nivel bajo. Van a dar que hablar en cualquier caso. Pronóstico: Octavos/Cuartos/Semifinales.
México: Clásico mundialista. No llega bien, son irregulares pero tienen buena materia prima (Giovani, Peralta, Moreno). Pueden dar la campanada. Pronóstico: Fase de grupos.
Camerún: Equipo ramplón, el de peor nivel entre los africanos. El veterano Eto’o representa la anarquía, caos y la lucha de egos que siempre ha caracterizado a los Leones Indomables. Flojísima defensa. Van a desentonar. Pronóstico: Fase de grupos.

Grupo B
España: Vigente campeona. Su mayor estrella, Xavi, está en declive. Torres, Villa y Casillas ya no son lo que eran. Falta Puyol. Pero aún así siguen ahí, en la primera línea. Queda la magia de Silva e Iniesta, la jerarquía de Ramos, la garra de Costa, el orden de Xabi y Busquets o la juventud de Koke. Mucha clase y un gran trabajo táctico de Del Bosque. No van a decepcionar. Pronóstico: Semifinales.
Holanda: Equipo blando en defensa, mediocre en el medio y letal arriba. Descompensado. Son una moneda al aire. El partido inaugural marcará su destino. La última bala para gente como Robben o Sneijder, aunque parece que su oportunidad se escapó hace 4 años. Pronóstico: Fase de grupos/Octavos.
Chile: Lucha, entrega y sacrifico. Selección competitiva a la que Marcelo Bielsa le cambió el chip. Sampaoli ha recogido sus frutos. Aúnan garra y talento, lo cual no es poca cosa. Atención al Niño Maravilla, puede ser una de las estrellas del Mundial. Pronóstico: Fase de grupos/Octavos/Cuartos.
Australia: No se les espera. Sumar un punto, dadas las circunstancias, sería un exitazo. Atrás han quedado sus mejores tiempos donde gente como Kewell o Viduka, bajo el mando de Hiddink, alcanzaron los octavos. Los socceroos son demasiado inexpertos. Pronóstico: Fase de grupos.

Volver a empezar

El Barça se disuelve como un azucarillo. Y tampoco es de extrañar. En el mundo del fútbol los ciclos terminan por cumplirse. En este sentido, el período victorioso que inició años atrás Pep Guardiola, podría decirse, se ha alargado de una manera fascinante en el tiempo. Aquel equipo que deslumbró en la temporada 2008-2009, no parece hoy el mismo. Y da un poco de pena, de tristeza. El palmarés que dejan atrás no es cualquier cosa: 4 ligas, 2 copas de Europa, 2 copas del Rey, 2 mundiales de club, 2 supercopas de Europa y 4 supercopas de España.

Da la sensación de que el Barça se ha ahogado en su propio éxito. Esta última temporada ha sido calamitosa. El capricho de Neymar, la fuga de Rosell y la sanción Fifa son solo algunos retazos de lo acontecido. Aunque en lo puramente futbolístico, la realidad indica que la marcha repentina de Tito Vilanova desencajó los moldes de un equipo ganador que, en cualquier caso, ya venían resquebrajándose desde la mortal semifinal frente al Bayern la temporada anterior. La firma del ‘Tata’ Martino, pasado el tiempo, se ha demostrado un error. No ha sabido controlar al vestuario, un vestuario en el que uno no concibe ya valores como la humildad, el sacrificio y la ambición.iniestaEstamos ante un Barça desdibujado. Xavi no parece el mismo. Iniesta, a pesar de la retórica de Martino, nunca ha terminado de encuadrar en los esquemas del argentino. Messi muestra un nivel lamentable. Fàbregas da la sensación que debe jugar por obligación. A Pedro, como casi siempre, se le ha apartado del once sin motivo ni consideración. Valdés está con la cabeza en Mónaco. Y muchos más nombres que no han rendido conforme a lo acorde de su nivel: Puyol, Alves, Neymar, Busquets. Demasiadas contradicciones, demasiados errores. Imposible competir (para vencer) con equipos como el Atlético de Madrid o el Real Madrid exhibiendo estas carencias.

El miércoles tienen la oportunidad de despedirse con un último recital. La final de Copa puede ser el broche perfecto para cerrar definitivamente un ciclo glorioso. De todos los equipos que yo he visto jugar al fútbol, ha sido el mejor. Merece un bonito final. Merece la Copa, y merece luchar la Liga hasta el final. En todo caso, tienen trabajo en los despachos del área deportiva. La transición ya ha comenzado.

Fórmula Almería

El Almería se ha vuelto un clásico reciente de la competición española. Hablamos de un modesto del sur al que, de tanto en tanto, le gusta colarse en la Liga de las estrellas. Cuatro temporadas aguantó en su primera etapa, alentado por las insuflas de aire fresco y dinero brindadas por el hombre que soñó con un equipo rojiblanco en primera: Alfonso García, empresario y dueño del equipo.

Llegaron con cierta pose de rock star. Creyeron ser un nuevo rico, y no lo eran. Se equivocó aquel Almería. Con todo, el dinero y el buen ojo de apostar por Unai Emery le sirvieron para edificar una base que terminó por derruirse a base de malas decisiones como, por ejemplo, firmar a Hugo Sánchez como técnico. Jugadores como Diego Alves, Negredo, Piatti, Kalu Uche, Crusat o Soriano marcaron una época. Sin embargo, todo se vino abajo. Regresaron al infierno de la Segunda, y les ha sentado bien. Armaron un equipo rocoso liderado por Javi Gracia. Volvieron a ascender, pero con los pies en el suelo. El discurso este año ya ha cambiado. Pocos recursos al alcance, pues ingenio y trabajo como sustitutos. El extraño adiós del técnico navarro desembocó en la mejor acción de todas: designar a Francisco como primer entrenador.1381518091_extras_mosaico_noticia_1_g_0Futbolista trabajador donde los haya, máximo goleador de la historia del Almería y joven entrenador ahora. Después de dirigir al “B” le llegaba su oportunidad. Comenzó temperamental e impulsivo. Un equipo alegre, vertical y tremendamente ofensivo. El primer mes de competición fue un máster en formación. Hasta la jornada 11 no llegó la primera victoria. La consiguieron, no obstante, a lo grande, conquistando Mestalla. Mérito del cuerpo técnico, de los jugadores y de la directiva, paciente a la hora de no guillotinar a su joven técnico.

El Almería juega muy bien al fútbol. Un equipo práctico, astuto. Cuando tienen la posesión saben manejar la situación. Me gusta el toque de Verza, el músculo de Azeez, la velocidad de Aleix Vidal y el desparpajo de Suso. Es un centro del campo resultón. Ahora las líneas ya están más juntas y presionan con acierto. Han aprendido a defender, a entender que la portería a cero debe ser el principal objetivo, más aún si tu delantero principal, Rodri, ha desaparecido de la competición a causa de las lesiones. El oficio de los cuatro de atrás, donde destacan las cabalgadas de su lateral izquierdo, Sebastián Dubarbier, unido al oficio de Esteban y la garra en ataque de Zongo, terminan por conformar un once sin nombres ni brillo, pero eficaz.

Tengo la sensación de que lucharán hasta el final por la permanencia, pero contra pronóstico obtendrán su recompensa: la salvación. Un ejemplo, entre otros tantos, de saber dirigir a un equipo de fútbol. Esfuerzo, humildad y astucia. Todo, además, impulsado en base al buen hacer desde los despachos. Una pequeña revolución hilada desde el silencio. Sobrevivir entre gigantes, esa es la máxima de Francisco y su Almería.     

El último gran recital.

Nos situamos en un 27 de septiembre de 2003. El Real Madrid, en plena era galáctica, llega a Mestalla con la ambición de la victoria, sabedor de que este partido tiene una trascendencia vital para el devenir de la Liga, pues son tiempos en los que la misma no sólo es cosa de dos, tiempos en los que en A Coruña y Valencia se permiten el lujo de incordiar a los dos colosos del país.

En plena constelación merengue aparece una estrella de importante candor: Ronaldo Luís Nazário, la guillotina de cualquier defensa. Atarlo en corto es poco menos que una utopía, en muchos casos, para el defensor de turno. Todos saben de él que, simplemente, es el gol hecho futbolista. Poco importa que ande fornido y con la rodilla timorata, pues Ronaldo olfatea el gol como hiena que acecha a su presa.

El atacante carioca presagia en la previa del encuentro un divertido baile con Ayala. Sin embargo, Benítez cambia la baraja de cartas y deja fuera del once al ‘Ratón’. En su lugar entra un joven natural del Puerto de Sagunto. Le ha llegado su oportunidad, su momento. Otro peón más a las órdenes del imponente Cañizares. Su nombre es David Navarro, y tiene la difícil tarea de maniatar al ciclón brasileño. Para sorpresa de muchos, lo hace. Es una noche aciaga para Ronaldo, la peor de sus pesadillas. Le aguarda un recital de astucia, colocación, potencia y anticipación del que no logra desenmarañarse. David tumba a Goliat.

El resultado global es un 2-0 favorable para los locales. El Real Madrid se marcha de vacío, Mestalla vibra y David Navarro disfruta de esa sensación especial que acompaña al trabajo bien hecho. Muchos ven en él al futuro comandante de la defensa ché y comienzan a aparecer cantos de sirena provenientes del fútbol inglés. Sin embargo, algo falla. Las oportunidades se escapan, la regularidad no aparece y aquel prometedor central que había sido capaz de fulminar al mismísimo Ronaldo termina, pasado el tiempo, compitiendo en una liga menor como la suiza.

Tormentas después, en pleno invierno, aterriza en Orriols. Llega para suplir el inmenso vacío dejado por Nano, quien disfruta de una jubilación dorada en China, pero se topa en su camino con un Gustavo Cabral en pleno estado de forma. El míster, JIM, lo relega al banquillo y no será hasta la temporada próxima, la 2012-2013, cuando David Navarro se asiente en el once levantinista. Otro adiós, el de Ballesteros, deja titubeante al escuadrón defensivo granota de cara a esta temporada. No obstante, las dudas parecen despejarse pronto. Ahora sí, por fin, David Navarro toma galones. Dirige, ordena y manda. Tendrá como fiel escudero al experimentado Vyntra para conformar una de las parejas más serias y fiables del campeonato. 

Acero puro, es la quintaesencia de este central talentoso, poderoso en el juego aéreo, siempre bien posicionado, solvente al corte y seguro en el marcaje. Además, tiene ese punto intimidatorio que necesita todo defensa que se precie. Es básico para el esquema de Caparrós, sin embargo flota en el aire el incómodo tema de su renovación, pendiente todavía de solución. No sería de extrañar una marcha repentina, pues son cosas del fútbol, pero el Levante le ha sentado tan bien a David Navarro que es difícil no imaginárselo vistiendo el ‘4’ blaugrana en el momento de brindar su último gran recital.

Después de la tormenta siempre sale el sol.

Caparros-Levante-FOTO-DAVID-GONZALEZ_ALDIMA20130821_0035_3El Levante abrió la Liga de la peor manera posible, encajando un contundente 7-0 en tierras culés. ¿Qué había sucedido? ¿Dónde estaban las notas de seriedad y fortaleza que caracterizaban antaño al conjunto granota? Se echó de menos a hombres como Ballesteros, Barkero, Juanlu, Iborra o Martins, referentes simbólicos de un estilo propio de defensa-contraataque que aparecía ahora totalmente difuminado. Los más pesimistas temían, a las primeras de cambio, no encontrar la brújula que orientara al levantinismo hacia la permanencia en esta temporada de regeneración.

Algo cambió, sin embargo, en la noche del domingo. La brújula levantinista tiene nombre y apellidos: Joaquín Caparrós. Él es quien debe comandar la naveta granota hacia la permanencia. El técnico utrerano lleva implícita la marca del sufrimiento, conocedor de lo que es ser un Robinson Crusoe, administrando con tino los escasos recursos disponibles con tal de sobrevivir en tan agreste paisaje. Y ahí, en esa gracia especial para hacer frente a las adversidades que tiene Caparrós, radican todas las esperanzas de la parroquia de Orriols.

Orden y disciplina. No le queda otra al Levante esta temporada. La salida de Iborra ha hecho mucho daño a la plantilla, deportivamente hablando. Poco ayudaría, además, la salida del otro pilar del centro del campo, Pape Diop, un portentoso futbolista cuyo despliegue de músculos, pulmones, piernas y recursos técnicos se antoja esencial para poner en práctica la idea futbolística del técnico utrerano. Sea como sea, no le conviene al Levante caer en el pesimismo agorero. Tiene motivos para ello, quizás, pero dicha actitud no va recogida en el ADN granota.

La portería está bien cubierta con el felino Keylor Navas. El oficio y experiencia de gente como Juanfran, Pedro López, David Navarro y Vyntra transmiten seguridad al por mayor. La línea de tres cuartos presenta chispa, electricidad y calidad en nombres como Xumetra, El Zhar o Pedro Ríos. Luchadores como Barral o Diawara encajan a la perfección en la fisonomía granota. Y el sistema de pesos y contrapesos que conformaba la dupla Iborra-Diop durante la temporada anterior será moldeado en esta ocasión en torno a jugadores de garra y tesón como El Adoua, Simao, Pinto o Gomis. Todo ello sin olvidarnos del Príncipe de Orriols, uno de los secretos mejor guardados de la Liga. Hablamos, por supuesto, de Rubén García, quien poco a poco y en base a trabajo, esfuerzo y talento comienza a emerger como una de las estrellas del campeonato.

Puede que un insípido 0-0 en casa sepa a poco, o nada, en otros estadios. En Orriols, sin embargo, ello es motivo de ilusión y jolgorio. Parroquia estoica donde las haya, el levantinismo respira más tranquilo después del partido de anoche. Supone saber que el Levante, una vez más, está en buenas manos, en las manos de Joaquín Caparrós. No nos queda otra que confiar en aquello que augura que después de la tormenta siempre sale el sol.

Una vez más, la Liga.

Apenas llevamos una semana con este nuevo curso futbolístico, el de la temporada 2013-2014, y uno puede percibir que la Liga, la eterna Liga, tiene preparadas para nosotros muchas sorpresas, alegrías y penas.

¿Qué podemos esperar de esta temporada? En la parte de arriba todo apunta a un nuevo combate entre Real Madrid y Barcelona. Ambos han contratado a un técnico de perfil autómata, de esos que saben interpretar la melodía a la perfección pero que no añaden nada nuevo a la partitura. Son Carlo Ancelotti y el ‘Tata’ Martino. Uno, el italiano, pendiente de engrasar todas las piezas merengues, tratando de dar con la tecla exacta que permita crear una verdadera máquina de conseguir victorias. El otro, argentino, viene con el manual “Barça” sabido de memoria, lleno de anotaciones y bien subrayado. Es un hombre enamorado de la escuela de Cruyff y Guardiola que simplemente busca conseguir que sus chicos hagan aquello que saben hacer: jugar un fútbol tan preciosista como efectivo. Un bonito duelo, como no podía ser de otra manera.

Tras ellos aparecen un buen puñado de equipos que ambicionan colarse en los puestos europeos. El más sólido, hoy por hoy, es el Atlético de Madrid del ‘Cholo’ Simeone. Equipo compacto, aguerrido, solidario y eficaz. El argentino ha conseguido cimentar una estructura vigorosa a la que no se le encuentran grietas por ningún lado. Veremos, en todo caso, qué tal va la progresión de Koke y Óliver, asistiremos a los continuos recitales de Arda Turan y vibraremos con la garra de Diego Costa. Mimbres suficientes como para estar entre los tres primeros de la Liga.

Valencia, Sevilla y Athletic aprietan por detrás. Tengo el pálpito de que Miroslav Djukic conseguirá pulir un buen equipo por tierras valencianistas. Por talento no será, la clave anda en conseguir adornar a éste con el toque preciso de entrega, garra y solidaridad que todo equipo necesita para alcanzar la excelencia. Por su parte, tanto Emery como Valverde son entrenadores que transmiten seguridad. Alcanzan objetivos a través de un fútbol vertical y ofensivo. Al igual que el Valencia, tanto Sevilla como Athletic tienen mucho talento, nombres como Beñat, Rakitic, Muniain o Perotti son una buena prueba de ello.

El ‘Vasco’ Aguirre parece que está perfilando un Espanyol muy de su estilo, formando un equipo que deberá suplir la ausencia de Verdú con el carácter y personalidad que atesora el técnico mexicano. La Real Sociedad de Jagoba, por su parte, es un absoluto disfrute, un equipo maravilloso. Les sobra calidad y desparpajo, además la planificación deportiva ha sido muy atinada, conformando una plantilla amplia y de muchos recursos. La única duda viene dada por la candidez y juventud del proyecto, incluyendo aquí a su entrenador, así como por el desgaste de tener que competir en la Champions League.

Con la bandera del fútbol ofensivo y refinado aparecen Pepe Mel, Paco Jémez y Luis Enrique. Betis, Rayo y Celta. Tres equipos con una idea futbolística muy similar, aunque cada uno con su matiz. Desde luego que nadie se aburrirá viendo partidos de estos equipos. Muy bien ha fichado el Elche de Fran Escribá, novato que ha tirado de chequera para firmar a gente del nivel de Botía, Del Moral, Javi Márquez o Carlos ‘La Roca’ Sánchez con tal de mejorar la solidez que demostraron la temporada pasada en Segunda. Muy parecido es el proyecto del Granada, aunque con un punto más de lustre y experiencia por tierras nazaríes. El oficio de Lucas Alcaraz ha de ser suficiente para alcanzar con premura la permanencia y porqué no soñar con cotas superiores.

Fernando Roig ha vuelto a la Primera División, pues así lo merecía el Villarreal, equipo modélico en cuanto a gestión deportiva y, sobre todo, económica. Las riendas del equipo las lleva un técnico reputado y correcto como Marcelino, quien se acoge a la clase de Giovanni para rememorar los mejores días del submarino amarillo. Lejos de allí, por tierras andaluzas, aparece el único técnico que sabe lo que es ganar una Liga. Es Bernd Schuster y su Málaga. Aparece el proyecto con muchas dudas, pero seguro que el bravucón alemán se encarga pronto de despejarlas.

Difícil papeleta tiene JIM en Valladolid, con una plantilla de pocos recursos que pondrán a prueba el buen hacer del técnico alicantino con tal de alcanzar el objetivo de la permanencia. Muy parecido es el caso de su anterior equipo, el Levante, donde la traumática salida de muchos de sus referentes ha dejado paso al vacío y la incertidumbre. Veremos como gestiona esta transición un técnico tan experimentado como Joaquín Caparrós.

El ideario de Luis García y Mendilibar vuelve a la carga. Cada uno con su estilo, tratarán de alcanzar la permanencia con tranquilidad y sin los ahogos de las últimas fechas de campeonato. El oficio de Getafe y Osasuna se contraponen a la juventud de Francisco, el técnico más joven de la categoría, quien anda al mando de un atractivo Almería.